Durante las últimas semanas, los jornaleros del Valle de San Quintín han recibido atención mediática por las condiciones en que laboran. Sin embargo, la problemática por la que atraviesan no es nueva.

En esta columna nos enfocaremos a describir el contexto socioeconómico del Valle de San Quintín para después, en la siguiente columna, esbozar sus condiciones sociales.

El Valle de San Quintín está conformado por las ciudades de San Quintín, Lázaro Cárdenas, Vicente Guerrero y Calamú, todas ellas pertenecientes al municipio de Ensenada Baja California (BC). Dicho valle es el principal centro agrícola del estado y ha sido el artífice principal, en gran parte gracias al mercado de exportación y la vigorosa transformación que ha sufrido la producción agrícola en Baja California. La Sagarpa calcula que, en 2014, BC fue el quinto estado con mayor valor de exportaciones agroalimentarias, con casi 800 millones de dólares, contribuyendo de manera importante a esta cifra el Valle de San Quintín.

Actualmente, Ensenada destaca en la producción de jitomate, fresa y frambuesa, cultivos de alto valor en el mercado de exportación e intensivos en mano de obra. De acuerdo con la Sagarpa, para un ciclo de producción y cosecha de fresa en sistema tradicional, se requieren, por ciclo, 460 jornaleros por hectárea, 700 para un sistema semitecnificado y 1,100 para una cosecha con macrotúnel. De hecho, en el 2013, Ensenada produjo 47 y 43% del valor de la producción nacional para fresa y frambuesa, respectivamente. Asimismo, el área cosechada de fresa creció, en promedio, 8% anual durante el periodo 2003-2013. Gran parte de la producción de esta fresa proviene del Valle de San Quintín.

Esta concentración de la producción agrícola en cultivos de alto valor e intensivos en mano de obra ha traído consecuencias en el mercado laboral agrícola. Si bien no existen estadísticas en específico del Valle de San Quintín, las últimas cifras de la ENOE (IV trimestre del 2014) para Baja California ilustran que 46% de los trabajadores agropecuarios gana menos de dos salarios mínimos y casi 60% no cuenta con prestaciones laborales. Además, al cierre del 2014, los datos oficiales del IMSS muestran que en Ensenada sólo estaban registrados 1,469 trabajadores agropecuarios permanentes y 4,307 trabajadores agrícolas eventuales. Cabe destacar que para todo Baja California el IMSS, al cierre del 2014, registró cerca de 10,000 trabajadores agropecuarios entre permanentes y temporales mientras que la ENOE refirió que son casi 70,000.

En el Valle de San Quintín, la oferta de trabajo para el campo (jornaleros que ofrecen su trabajo) se compone principalmente de migrantes, residentes y golondrinos. En la siguiente columna expondremos, hasta donde nos permiten los datos disponibles, quiénes son los trabajadores migrantes y la dinámica de su oferta laboral.

*Jorge Lara Álvarez es especialista en la Subdirección de Investigación Económica de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]