Es probable que Albert Einstein nunca haya dicho que la fuerza más poderosa del universo es el interés compuesto. De todas formas, el interés compuesto es un concepto fundamental para la creación (o la destrucción) del patrimonio, dependiendo del lado en el que estemos.

El interés compuesto es, simplemente, la capitalización de intereses, o como se dice popularmente: generar intereses sobre intereses.

Pensemos que invertimos 10,000 pesos a una tasa de 5% anual. Al cabo de un año tendremos 10,500 pesos (es decir habremos ganado 500 pesos de intereses). La cantidad total la podremos reinvertir por otro año. Si lo hacemos, de nuevo a una tasa de 5% anual, al término tendremos 11,025 pesos y así sucesivamente.

Es muy importante entender este concepto, porque el poder del interés compuesto se manifiesta, sobre todo, con el tiempo, en el largo plazo. Pero además la tasa o rendimiento que podamos conseguir hace una enorme diferencia.

Pensemos en este ejemplo: ¿Qué pasa si invertimos 10,000 pesos a diferentes plazos y tasas de interés, sin ninguna aportación adicional durante el plazo? La tabla adjunta lo ilustra.

Por eso mismo siempre he dicho que es fundamental empezar a ahorrar temprano para una meta tan larga como el retiro: el tiempo hace toda la diferencia.

Pero también es importante buscar potenciar nuestro rendimiento, sin exceder nuestra tolerancia al riesgo: una diferencia de tan sólo tres puntos porcentuales significa mucho en el largo plazo.

Ahora bien, así como el interés compuesto es una gran herramienta si la usamos a nuestro favor, también puede jugar en nuestra contra y mantenernos endeudados durante muchos años. Los intereses que genera cualquier crédito pasan a formar parte de nuestra deuda. Sin embargo, la mensualidad debe cubrir la totalidad de los intereses generados (por lo menos) ya que de lo contrario la deuda crecería de manera indefinida y sería interminable. Por eso también, si no pagamos en tiempo, el problema puede ser muy grande, porque los intereses se siguen generando (además de comisiones por pago tardío e intereses moratorios – todos ellos sumados al capital).

Como siempre he dicho, las deudas comprometen siempre nuestro ingreso futuro (parte de lo que ganaremos será para pagar esas deudas y no para hacer cosas que podrían ser más importantes para nosotros).

Precisamente por eso, siempre he dicho en este espacio que tenemos que ahorrar con disciplina y visión de largo plazo, desde que obtenemos nuestro primer trabajo y que tenemos que evitar adquirir deudas. Porque para construir un patrimonio, la clave es tener al interés compuesto de nuestro lado, jugando para nuestro equipo, a favor de nosotros y nunca en nuestra contra.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com