Vivimos tiempos electorales, ¿qué debe exigir en materia económica un elector responsable a los candidatos para conseguir su voto? Algo muy concreto que hasta ahora ninguno de los aspirantes a la Presidencia de la República ha ofrecido: un programa amplio y concreto de lo que será su estrategia económica de obtener el triunfo en las urnas. Igual exigencia debe plantearse a los candidatos a la Jefatura de Gobierno del DF.

Para satisfacer al electorado y ser de utilidad, esos programas económicos deben ser lo más específicos posible. Y esa especificidad no puede lograrse más que con una propuesta clara y detallada para cada una de las ramas de la política económica. Es decir, Peña Nieto, López Obrador y Vázquez Mota deben explicarnos cuál es su propuesta en al menos las siguientes materias: fiscal, cambiaria, comercial, monetaria, crediticia, industrial, laboral, de combate a la pobreza, etcétera.

Imagínese que la economía es como un vehículo. Los instrumentos que dispone un gobierno para conducir a ese vehículo en un rumbo o en otros alternativos son las políticas económicas en sus distintas variantes ya mencionadas.

Sólo con la aportación de un programa semejante podrán los electores saber -y atenerse- a la forma en que cada uno de los candidatos desea orientar la marcha del aparato productivo del país, el cual se integra con los sectores agrícola, minero, industrial, comercial y financiero.

La exigencia de un programa es fundamental. Será de lo más interesante saber, por ejemplo, cómo piensa López Obrador que debe ser el manejo monetario del país o su posición en materia comercial o energética. En el mismo orden, de llegar a la Presidencia, qué piensa hacer Peña Nieto en los temas de reforma laboral o fiscal. También tiene el electorado derecho a conocer lo que propone Josefina en cuanto a política industrial o estrategia para impulsar el empleo.

Esta exigencia es por supuesto aplicable a los candidatos o precandidatos para la Jefatura de Gobierno del DF. Aunque la variedad de los instrumentos de política económica para las autoridades locales es más estrecha en razón de que, por ejemplo, no disponen de política monetaria y cambiaria las cuales son inexorablemente federales-, también Mancera, Paredes, Miranda de Wallace y posiblemente Rosario Guerra deberían explicar cómo proponen que la conducción de la economía local sea más eficaz que en el pasado.

¿Sueño guajiro? No, solamente una exigencia ciudadana mínima que debería cumplirse.

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