Hay de negativas, a negativas. Ahora mismo, Andrés Manuel López Obrador, enfrenta una reedición del embate que sufrió hace seis años, cuando utilizaron su propia hostilidad verbal, lo compararon con Hugo Chávez y lo tildaron de un peligro para México.

Hace un mes, Enrique Peña Nieto fue el blanco de la propaganda negra. Su principal oferta de campaña -la firma de compromisos- fue desacreditada por el PAN y también su vinculación con el Moreirazo.

Hace tres semanas, por intercesión de la directiva de los Estudios Churubusco, algunos periodistas y otros pequeños grupos tuvieron la oportunidad de ver la cinta en la sala THX del complejo ubicado en Taxqueña. El estreno comercial tendrá lugar mañana, en más de 200 salas de todo el país.

A principios de la semana, algunos integrantes de la cúpula panista fueron convocados a una función especial y, posteriormente, a una discusión sobre el efecto político que seguramente generaría en la coyuntura de las campañas y el impacto que generaría entre el público esta producción de Mónica Lozano y Javier Salgado, bajo la dirección de Carlos Bolado.

Sus reacciones iniciales no difieren mucho de los anteriores espectadores. El guión de Colosio, el asesinato -elaborado por Bolado y Hugo Rodríguez, con la colaboración de Miguel Necoechea- a lo largo de sus 100 minutos transita difusamente entre el documental y una cinta de no ficción que no dejará una huella indeleble para quienes tengan actualmente 40 o más años de edad.

La generación que padeció el error de diciembre, que sufrió por efecto tequila o pagó con el Fobaproa por el rescate bancario no es el target de la cinta, sino los adultos menores de 35 años, los estudiantes que participan en el movimiento #YoSoy132 y todos aquellos que vieron de lejos aquellas turbulencias. Ese pasaje de la tragicomedia mexicana -José Agustín dixit- está compactado eficientemente. Los múltiples Aburtos, la versión del asesino solitario, por supuesto, pero sobre todo, el clima de descomposición que se vivía en el PRI, la infausta lucha por el poder y el baño de sangre desatado al interior del salinismo.

La saga de Andrés Vázquez (José María Yázpik), un experto en inteligencia comisionado para llevar a cabo una investigación secreta y paralela del asesinato del candidato, y de su esposa Verónica (Kate del Castillo), la periodista que informa los hechos, sirve como marco para introducir a los personajes siniestros de aquellos años.

El Doctor, interpretado por Daniel Giménez Cacho, no puede ser otro más que José María Córdoba Montoya, el poderoso asesor del expresidente Salinas de Gortari. Don Fernando (Emilio Echevarría) es la personificación del exsecretario de Gobernación y exgobernador de Veracruz. Y El Licenciado (Odiseo Bichir) ¿es José Francisco Ruiz Massieu?

En los momentos en que Enrique Peña Nieto -heredero de esa clase política y representante fiel de la nomenklatura priísta- trata de salir del bache, la aparición de Colosio, el asesinato y de Gimme the power, de Olallo Rubio, parecían las piezas correctas en una estrategia escalonada para desgastar al puntero en la contienda presidencial y a su partido, para materializar el sentimiento antiPRI que se construyó en mayo, con los spots del PAN sobre la corrupción del viejo sistema político que fue expulsado de Los Pinos en el 2000.

El llamado popular a evitar el regreso del viejo PRI se ha hecho explícito, de la manera más amplia posible. El problema es que lo más probable es que el beneficiario de esa estrategia -algunos la suponen incubada en medios gubernamentales- sea López Obrador, quien nuevamente será señalado como un peligro para México .

El fuego cruzado al que panistas y priístas someterán a AMLO será intenso, nadie lo duda. Si resiste, su avance a la victoria será inexcusable.

EFECTOS SECUNDARIOS

CENSURA. Además de sus apariciones en medios electrónicos y su columna para El Universal, Katia D’Artigues es una de las periodistas más seguidas en Twitter. Fue en ese espacio donde en días recientes recibió múltiples amenazas de muerte contra ella y su hijo menor de edad. Le han exigido que cese sus comentarios negativos sobre Enrique Peña Nieto. Primero le dijeron que callara, que no lo criticara y luego que cuidara a su bebé que no pensara que no pasan accidentes . Ella presentó denuncia por amenazas ante la Procuraduría General de Justicia del DF y una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Desde aquí, un abrazo solidario para ella y su familia. Y la exigencia a las autoridades para que inhiban cualquier chantaje a su integridad física y a su trabajo periodístico.

LEY DE TALIÓN. En redes sociales circula un manifiesto de 20 puntos en contra del movimiento #YoSoy132. Ese documento tilda de violentos a los estudiantes que han tomado las calles para expresarse en contra de Peña Nieto y la manipulación mediática. No proponen nada concreto con respecto a nada , les reclaman, nadie votó por ellos o por su movimiento, pero quieren que se haga de inmediato lo que dicen . Y también destacan lo que creen que son sus inconsistencias. Recuerdan lo que dijo Carlos Fuentes de Peña Nieto, pero olvidan que Fuentes apoyó a Luis Echeverría... Y se hicieron pendejos cuando Javier Sicilia calificó a López Obrador como autoritario, intolerante, soberbio y mesiánico . ¡Órale!