El cultivo del tomate rojo es el cuarto en importancia por su contribución en el valor de la producción agrícola primaria en México. En el 2017, con 25,483 millones de pesos, participó con 4.3% del valor de la producción agrícola nacional, después del maíz grano (17.1%), el aguacate (6.8%) y la caña de azúcar (6.5 por ciento).

En México, la producción de tomate rojo creció a una tasa promedio anual de 3.6% entre el 2007 y el 2017, para ubicarse en un máximo histórico de 3.5 millones de toneladas.

Sagarpa, en la Planeación Agrícola Nacional 2017-2030, proyecta que en el 2018, el 2024 y el 2030 la producción de tomate rojo ascienda a 4, 5.8 y 7.6 millones de toneladas, respectivamente.

Entre el 2007 y el 2017, la superficie cultivada en campo abierto se redujo a una tasa promedio anual de 5.9%, al pasar de 64,663 a 35,175 hectáreas, mientras que la superficie establecida con agricultura protegida pasó de 1,973 a 15,198 hectáreas, es decir, creció a una tasa promedio anual de 22.7 por ciento.

Así, la producción obtenida con el uso de estas últimas tecnologías pasó de 0.9% del total en el 2003 a 32.2% en el 2010, y hasta 63.3% del volumen total en el 2017. El incremento en la superficie con agricultura protegida se asocia principalmente a la obtención de cosecha de tomate de mayor calidad para el mercado de exportación.

En general, la productividad del tomate rojo por unidad de superficie continúa creciendo. Ésta varía en función del tipo de tomate y de las tecnologías empleadas, tanto en el cultivo en campo abierto como en la producción en malla sombra y en invernaderos altamente tecnificados con sistemas automatizados de hidroponia, nutrición y control fitosanitario.

El rendimiento promedio en el 2017 para el tomate saladette en campo abierto, malla sombra e invernadero fue de 36, 122 y 177 toneladas por hectárea, respectivamente. En el 2017, la producción de tomate saladette representó 83.6% del total de la producción de tomate en México.

En el 2017, 56.3% de la producción nacional de tomate se concentró en cinco entidades: Sinaloa (27%), San Luis Potosí (9.8%), Michoacán (7.3%), Jalisco (6.3 %) y Zacatecas (5.6 por ciento).

El mayor dinamismo en la producción en estas entidades productoras se registró en San Luis Potosí, donde la producción creció a una tasa promedio anual de 11% entre el 2007 y el 2017.

*Pablo Carreón Cruz es especialista de la Subdirección de Análisis del Sector de FIRA.