Como dijo alguna vez Barry Schwartz: “Entre más opciones tienes, más difícil se vuelve decidir, y decidir bien”. La máxima de La paradoja de la elección viene a la mente cada vez que uno accesa Netflix y se encuentra con centenares de opciones: las populares, las tendencias, las originales, las que algún ejecutivo insiste en que veamos, las que se comentan en los chats y en la oficina, las que se agregaron recientemente, las “dignas de maratón” o las que el IA nos recomienda porque vimos tal o nos gustó cual.

Masum (Inocente)

Miniserie policial turca del 2017. Un policía con problemas matrimoniales recibe una misión: simular una vacación de descanso en su pueblo natal para investigar un crimen que involucra a Cevdet, comisario retirado, y su maestro y mentor. Uno de los hijos de Cevdet estuvo involucrado en un accidente en el que murieron él y su cuñada.

La serie es un drama psicológico con tintes de misterio, que permite asomarse a una cultura y escenario que puede resultar poco familiar. El ritmo es semi-lento, poco favorecido por una estructura a base de flashbacks en los que vamos descubriendo los antecedentes de la historia. La acción en tiempo presente es menos urgente: la familia recela del visitante mientras trata de evitar que descubra la enfermedad mental de uno de los hijos, y que el otro no murió y se esconde en el bosque. ¿Qué llevó a la muerte de la cuñada? Los creadores esperan que responder a esa pregunta baste para atrapar nuestro interés más allá de los primeros episodios (no mucho, la verdad).

1983

Inteligente thriller político polaco que despega en un primer episodio a cargo de la directora ganadora del Oscar (y discípula de Kieslowski) Agnieszka Holland. El escenario es un futuro alternativo distópico, donde el comunismo nunca colapsó: la guerra fría y la cortina de hierro siguen ahí.

La serie transcurre en el 2003, cuando se celebra el vigésimo aniversario del atentado terrorista que cambió la historia de Polonia. Un estudiante de derecho y un investigador de la policía tratan de resolver el asesinato de un impresor/ilustrador vinculado al gobierno, pero también a un grupo rebelde que busca una revolución.

Lo más interesante de esta propuesta es la proyección a futuro de los avances tecnológicos y realidades del viejo bloque soviético, incluido el fuerte vínculo comercial corrupto con Vietnam. Los creadores leyeron bien a Orwell para concebir una sociedad opresiva con poco margen de maniobra, donde los protagonistas deben jugarse el pellejo para resolver el crimen.

Nightflyers

Basada en una novela temprana de George R. R. Martin en su Universo de los mil mundos, esta nueva oferta de Netflix busca colgarse de su nombre para invocar una audiencia. Pero ésta no es una historia de reinos, dragones, guerras, traiciones y sexo, es una saga espacial de terror que traslada la casa embrujada a una nave espacial y eso no es muy novedoso.

Es el año 2093, el Nightflyer (volador nocturno) es una nave con destino a un sitio indeterminado donde aparecieron señales de una misteriosa inteligencia extraterrestre. La misión, como suele ser en estos casos, lleva en hombros la esperanza de solucionar alguna de tantas crisis que suelen agobiar a la raza humana del futuro. La serie inicia con una escena sangrienta y truculenta donde nos enteramos de que todo salió mal. El resto está en descubrir lo que pasó.

La producción, a cargo de Jeff Buhler, pretende expandir lo que era una novela breve a una saga con material para más temporadas. El problema de su propuesta es que resulta intercambiable con una docena de historias similares, sus personajes se comportan de forma errática mucho antes de que podamos establecer un vínculo con ellos, y la violencia y referencias previsibles del género carecen de sutileza o inteligencia. Sin embargo, hay elementos rescatables (no iría tan lejos para decirles prometedores), entre ellos, las redes neuronales, el telépata y el capitán, que es una especie de presencia virtual.

La Trêve (The Break)

Policiaco belga, sobre un detective que se muda al pueblo de su infancia buscando paz y tranquilidad, pero (como suele suceder) aún no termina de empacar cuando es requerido en un caso de suicidio de un futbolista inmigrante.

Todo sale mal, los políticos del pueblo y el sheriff tienen sus propias agendas y el suicidio no es tal. La historia se cuenta (también) en flashback desde un consultorio psiquiátrico donde el detective trata de explicar a una temerosa terapeuta su versión de los hechos. Los creadores le ponen mucha crema para aderezar el suspenso, y son poco consistentes en su estilo narrativo, pero la historia despierta interés y al terminar el primer capítulo, seguramente querremos saber más.

@rgarciamainou

RicardoGarcía Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).