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Política pública digital en un mundo hiperconectado
El acceso a nuevas tecnologías es uno de los mayores desafíos que enfrentan los países en la actualidad dado a que la expansión en cobertura y disponibilidad de servicios de telecomunicaciones, principalmente celular, no ha ido acompañada de su adopción. La ecuación es simple: si la gente no puede pagarlo, no lo usará. Por lo tanto, vemos con la adopción de tecnología la continuación de las brechas ya existentes que son un subproducto de las disparidades de ingresos, la distribución de la riqueza o la falta de infraestructura que es tan común en las zonas rurales y remotas. Es por esta razón que es sumamente importante que los tomadores de decisiones de política pública entiendan que hay una gran diferencia entre la adopción de tecnología por parte del sector privado o del gobierno y su adopción por parte de los consumidores.
Si se considera que vivimos en un mundo interconectado, poder determinar los tiempos de adopción de nuevas tecnologías se vuelve un elemento clave para el desarrollo económico. Tan solo hay que considerar los sectores productivos que apuntan a mercados internacionales. Su estrategia, evolución y modernización tecnológica no responde a la situación nacional sino a dos elementos principales: las exigencias de sus clientes y el comportamiento de sus competidores directos. Si los productos o servicios que exigen los clientes requieren del uso de nuevas tecnologías o si los competidores han implementado innovaciones técnicas que los hacen más eficientes, las empresas exportadoras tienen la presión de mejorar su infraestructura para poder mantenerse competitiva.
Dicho de manera más sencilla, mientras las necesidades de telecomunicaciones y otras nuevas tecnologías en las industrias latinoamericanas de servicios o enfocados en la exportación son similares a los que se pueden observar en Europa Occidental, Estados Unidos o el Asia Pacifico. Mientras que la adopción de estas podría en años si lo que se considera es su uso por la mayoría de la población.
Aparte de distinguir los roles del sector público versus el privado, es determinar cómo estas entidades se apropiarán de las nuevas innovaciones tecnológicas para ser más eficientes y productivas. De todas formas, una mala planificación por parte de las autoridades puede causar que la demora en la llegada de nuevas tecnologías incremente las brechas digitales existentes y exacerbe el balance de pagos de un país. Esto se debe mayormente a no poder reconocer que cambios son necesarios en el mercado para que una vez arriben las nuevas tecnologías estas puedan tener el desempeño esperado. Por esta razón es tan importante considerar cual es la normativa vigente, la infraestructura civil existente, los periodos de vida de las concesiones y el tipo de licencias que se otorga a los proveedores de servicio. Asimismo, elementos como las tasas impositivas y la estabilidad de las instituciones públicas también influyen en la evolución del mercado.
Sin embargo, lo contrario también es cierto. Las tecnologías pueden servir para reducir las diversas brechas digitales. Por ejemplo, si le proporcionamos a un gobierno una tecnología de gestión que le permita agilizar los procesos de una agencia, mientras crea un registro de cada transacción, entonces el impacto inmediato sería disminuir los costos. También erradicará gran parte de la posible corrupción existente, ya que es posible que las personas no puedan robar dinero mientras manipulan documentos oficiales. Si este sistema se acompaña de un proceso de licitación en línea para cada proyecto público, también se podría eliminar el riesgo de que las empresas paguen para obtener proyectos. Estos son dos ejemplos de cómo la tecnología podría ayudar a cerrar la brecha entre los países ricos y los países en desarrollo. Estas tecnologías se han implementado en muchos países de Asia, África y América Latina desde fines de la década de 1990. Sin embargo, la adopción de este tipo de soluciones no es generalizada ya sea por desconocimiento o desinterés de quienes son responsables de tomar decisiones en los distintos gobiernos de América Latina.
Además, es sumamente importante destacar que la evolución digital está reorganizando los comportamientos tradicionales de la economía global. Los países desarrollados históricamente han fabricado bienes, mientras que los países en desarrollo proporcionan materias primas. Las mejoras en la educación y la disponibilidad generalizada de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han alterado este esquema en cuanto al desarrollo de software; vemos que la imagen cambia con la lista de los 20 principales exportadores de bienes digitales, incluidos India, Vietnam, México y Tailandia. Si analizamos las TIC como porcentaje de su PIB, las exportaciones digitales representan al menos una cuarta parte de las exportaciones totales de Filipinas, Malasia, San Cristóbal y Nieves.
Si, es cierto que la tecnología puede reducir la brecha de desarrollo entre los países ricos y los emergentes. Sin embargo, es importante contar con las decisiones de política pública adecuadas para que esto suceda. Como dirían los economistas, cuál es la "causalidad" o las medidas que se están adoptando que permiten que las economías pobres crezcan más rápido. También hay que considerar cómo se utiliza la nueva riqueza generada por la tecnología. Una cosa es aumentar los ingresos del gobierno y adoptar un enfoque clientelista donde los gobiernos solo dan limosnas sin pensar en el largo plazo. Otro es el establecimiento de programas sostenibles que permitan a las personas aprender cómo mejorar sus medios de vida a través de la tecnología.
No obstante, no se puede obviar el poder de la política, ya que los tomadores de decisiones pueden decidir impedir o retrasar la llegada de nueva tecnología por el impacto negativo a corto plazo que podría tener. Por ejemplo, los trabajadores que se sienten amenazados por la nueva tecnología pueden organizar huelgas o protestas. Esto no significa que estos actos sean condenables, pues si no existen programas de reentrenamiento que permitan la reintegración de trabajadores desplazados la llegada de nuevas tecnologías podría causar una disrupción social. La ecuación no se reduce a adoptar las tecnologías más avanzadas, tiene que hacerse considerando todas las variables de su impacto.