Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

Pederastia en la Iglesia

La estadística da cuenta que más de 95% de los abusos sexuales de niñas y niños ocurre en el ámbito familiar y tiene por victimarios a padres, tíos y abuelos. Hoy, la cobertura de los medios se centra sólo en los casos de sacerdotes católicos.

Es noticia, no hay duda, que quienes detentan el poder religioso actúan como criminales. Los sacerdotes pedófilos merecen el repudio de toda la sociedad, deben dar cuenta ante la ley y reparar el daño causado.

Problema social y de la Iglesia

La gravedad de los hechos obliga a dimensionar la extensión del problema. Un estudio reciente hecho en Alemania revela que en los últimos 10 años de las 212,000 denuncias de pederastia, 94 casos fueron perpetrados por sacerdotes, 0.04 %, y el resto por familiares, amigos y conocidos. Algo semejante, con algunas variables, ocurre en los demás países.

Los números no minimizan la gravedad de la falta de los sacerdotes, sólo dimensiona el problema social y el que ocurre en la Iglesia. La UNICEF revela que cada día en América Latina son abusados 6,472 niñas y niños, y que una nueva modalidad, que cada día se extiende más, es el contacto que se realizan por Internet.

Tengo amigos sacerdotes que se duelen y avergüenzan de lo que pasa en la Iglesia y que también reconocen que en muchas ocasiones las autoridades eclesiales han protegido a los curas pederastas, pero que al mismo tiempo, sin ignorar en nada la gravedad de los hechos, quisieran que el fenómeno se dimensionara para que la realidad se conociera mejor.

Son ellos los que me proporcionan los siguientes datos: hay 1,100 millones de católicos en el mundo, 3,000 diócesis, 215,000 parroquias, casi 800,000 religiosas y 400,000 sacerdotes. A partir de las denuncias que corresponden a los últimos 50 años, están implicados 3,000 curas. El 0.75 del total. Éstos sin duda son criminales y como tal deben ser juzgados. De eso no hay duda.

En las últimas semanas se ha abierto la Caja de Pandora de abusos sexuales de sacerdotes en el pasado medio siglo en 11 países: Irlanda, EU, Alemania, Austria, Holanda, Suiza, España, Italia, Chile, Brasil y México.

Protección a sacerdotes: doble crimen

A la gravedad de los abusos se añade, es un doble crimen, la protección que las autoridades eclesiales hicieron de esos curas bajo el falso, absurdo argumento, de evitar el escándalo. Los obispos, siempre hay honrosas excepciones, trataron, en su momento, de esconder el problema, lo que permitió que estos enfermos mentales siguieran abusando de sus víctimas.

Esa actitud de la Iglesia jerárquica no tiene justificación y los obispos que protegieron a esos curas deben ser juzgados porque actuaron como cómplices y son, por tanto, también responsables. Si hubieran actuado a tiempo los daños se hubieran reducido.

El Papa, en medio de esta problemática donde sale muy mal parada la Iglesia, publicó una carta pastoral dirigida a los católicos irlandeses, el 19 de marzo, en la que pide perdón y reconoce que esos sacerdotes traicionaron la confianza depositada por los jóvenes y sus padres. Califica los hechos como vergonzosos y llaman al remordimiento de la Iglesia.

En esa carta sostiene que los curas pederastas no sólo deben responder ante Dios, sino también ante la justicia. Llama a los obispos a que cooperen con las autoridades civiles. El portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, dijo al dar a conocer el documento que éste tiene valor para la Iglesia universal.

Es, aunque a destiempo, la primera vez que un Papa publica una carta centrada sólo en el tema de la pedofilia. En ella anuncia que ha ordenado se haga una investigación a fondo en todas las diócesis en las que se han registrado casos de abusos sexuales.

Deben dar la cara

Las víctimas de Irlanda, pero también en otros países, han dicho que el texto es insuficiente porque no se contemplan sanciones para los culpables y tampoco se habla de la reparación del daño de los abusados. Especialistas en el tema consideran se trata de un documento excepcional y muy autocrítico .

El propio Benedicto XVI ha sido implicado en una investigación de The New York Times a partir de documentos de los abogados de las víctimas, que afirma que el entonces cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (1981-2005), protegió al sacerdote Lawrence C. Murphy, quien entre 1950 y 1970 abusó de 200 niños sordos en una escuela de Wisconsin.

El Portavoz del Vaticano asegura que Ratzinger fue informado del caso a finales de la década de los 90, 20 años después de los hechos, y que en esa ocasión dijo al obispo de Mil­waukee, Piembert G. Weakland, quien había hecho la denuncia, que invitara a Murphy, ya anciano, a que asumiera toda la responsabilidad de sus actos y se limitaran sus actividades religiosas .

La Iglesia está obligada a dar la cara a las víctimas y llevar a los tribunales civiles a todos los sacerdotes pedófilos y a los obispos que los protegieron.

Tiene que denunciar en los tribunales a los victimarios. Debe hacer realidad lo que el Papa plantea en la carta: La justicia de Dios exige que rindamos cuentas de nuestras acciones sin esconder nada. Hay que reconocer abiertamente la culpa y someterse a las exigencias de la justicia . Debemos esperar que así sea.

raguilar@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete