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Opinión

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Para bailar tango

It takes two to tango -se necesitan dos para bailar tango- es un dicho que se usa frecuentemente para decir que dos partes de un conflicto son responsables de su solución. Como en cualquier baile, puede ser que a uno le toque llevar y a la otra parte seguir , pero en cualquier caso, la participación de ambos es igualmente necesaria.

En esencia, ése es el mensaje que ha traido Barack Obama a México en materia de seguridad, una de las grandes preocupaciones del presidente Calderón. Para la Casa Blanca, la lucha antinarcóticos del panista es un buen comienzo, pero dista de ser la respuesta que ellos quieren obtener del Ejecutivo mexicano. Y tienen un punto. El problema con el plan de Calderón es que deja en un distante segundo lugar -muy por debajo de la militarización de la guerra antinarco- a la lucha contra la corrupción. La infiltración del crimen organizado a todos los niveles de gobierno, pero sobre todo la falta de voluntad política para investigar y castigar judicialmente a los políticos y a las policías corrutpas -sean del partido que sean- son casi una garantía del eventual fracaso de la estrategia calderonista.

Claro, la lucha anticorrupción nunca ha sido el fuerte de ningún gobierno mexicano. Ejemplos de impunidad sobran. Pero si de algo nos sirve mirar hacia el exterior, es para ver cómo otros países han logrado entrarle al tema y establecerlo como una prioridad. El multi citado caso colombiano es paradigmático. Baste con decir que el presidente Álvaro Uribe promovió la investigación y enjuiciamiento de alrededor de 30% de los legisladores, incluyendo a varios de su propio partido.

¿Qué ganó con ello? Entre muchas otras cosas, Uribe ha logrado que el gobierno colombiano aumente su capacidad de negociación con Estados Unidos en materia de seguridad. No sólo eso, sino que lo hizo bajo sus propios términos. ¿Qué mejor resultado podría obtener nuestro país de seguir este ejemplo? Asumiendo, claro, que el paradigma de la lucha antinarcóticos no va a cambiar -es decir- que no se van a despenalizar las drogas y que por lo tanto el gobierno mexicano segurirá gastando miles de millones de pesos en perseguir al crimen organizado con resultados cada vez más dudosos, ¿qué otra estrategia sería más eficiente?

*La autora es politóloga por el CIDE e internacionalista por la Universaidad de Oxford, Inglaterra.

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