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Oye Bartola, ahí te dejo 6,000 pesos
La abnegada Bartola de Chava Flores tenía que usar 2 pesos para pagar la renta, el teléfono y la luz. Al mexicano contemporáneo de la óptica gubernamental le alcanza para casa propia, coche y colegiaturas, aunque reniegue de su buena suerte económica.
Era previsible que el resultado del crecimiento económico del 2010 habría de llevar al éxtasis del optimismo a las autoridades financieras del país, sobre todo porque se esperaba que el resultado fuera muy bueno.
Claro, 5.5% de crecimiento del Producto Interno Bruto al cierre de los cuatro trimestres del año pasado resulta una cifra altamente presumible, sobre todo cuando no se había visto nada así desde el último año de los gobiernos priístas.
Por supuesto que la letra pequeña del crecimiento espectacular habla de un efecto estadístico por la comparación con el peor resultado de muchas décadas, como lo fue la caída superior a 6% durante el 2009.
Ahora, bajo cualquier óptica es un buen resultado crecer a esos ritmos y más cuando supimos que ese despegue fue acompañado de la creación de muchos empleos formales. Pero de ahí a querer presumir el estado de jauja, hay una gran diferencia.
El 5.5% estaba para presumirse, por eso Ernesto Cordero, secretario de Hacienda, convocó a conferencia de prensa para compartir con el mundo tan buena noticia, que horas antes había dado a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Tiene razón en algo el Secretario: los mexicanos somos más exigentes con respecto a lo que nos gustaría y eso hace que siempre tengamos una perspectiva más negativa de lo que los datos duros nos muestran.
Sí tendemos al pesimismo, ésa es una característica que muchas otras sociedades no comparten. Es políticamente socorrido generar un ambiente negativo entre la sociedad para insertar un mensaje de mayor esperanza.
Sin embargo, también hay cierto tipo de consideraciones que es mejor dejar guardadas.
Seguro que esta mañana estaremos viendo que las palabras del secretario Cordero van a merecer una andanada masiva de los que ven una oportunidad de hacer ruido.
Dijo el titular de las finanzas públicas: Hay familias mexicanas que con ingresos de 6,000 pesos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas .
Lo que no vio Cordero con su declaración es que hay muchas familias que no alcanzan ese nivel de ingreso, por lo tanto implica un insulto; asimismo, tampoco previó que hay sectores de la sociedad que con el doble o triple no pagan esos bienes, porque están en un estrato superior.
O sea, que su declaración puede describir a un sector de la población, pero lo escuchan todos los demás. Y lo menos que le van a decir hoy es que lo intente, que trate de vivir con 6,000 pesos al mes.
Porque además en sus cuentas olvidó recordar que un porcentaje importante de los ingresos se va en impuestos.
Haría muy bien don Ernesto en recordar otra de las estrofas de La Bartola , una que le podrían cantar muchos contribuyentes. Aquella que dice:
El dinero que yo gano, toditito te lo doy. Te doy peso sobre peso, siempre hasta llegar a dos. Tú no aprecias mis centavos y los gastas que da horror, yo por eso no soy rico, por ser despilfarrador .
La primera piedra
No la tiene fácil Antonio Vivanco Casamadrid, ahora que se convirtió en el Director General Adjunto de la Comisión Federal de Electricidad. Seguro que fue designado por su capacidad, pero el trabajo de Alfredo Elías Ayub y su equipo ha sido excepcional.
Sin duda, un éxito que merecerá un reconocimiento histórico será haber tomado de la noche a la mañana el servicio de 6 millones de clientes que estaban mal atendidos por Luz y Fuerza.
Además, la construcción de la presa hidroeléctrica El Cajón, los altos niveles de capacitación de su personal, la buena relación empresa-sindicato, la excelente transparencia y el acceso a la información pública. Éste es uno de esos casos, donde el mayor acierto del nuevo Director sería continuar con el trabajo ejemplar de esta compañía que se ha ganado el respeto de todos. O bueno, de casi todos. Porque los ataques protegidos y patrocinados de algunos afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas se mantienen.