En la última década la producción de limón en México ha mantenido una tendencia creciente, tal que para el 2017 México se posicionó como el segundo productor mundial de limón, con 2.5 millones de toneladas, sólo por debajo de India.

Sinaloa cuenta con una superficie cultivable de 1.149 millones de hectáreas, de las cuales en el 2017 se destinaron 775,000 para granos, en su mayoría maíz, con 574 hectáreas. Esta condición coloca al estado como el principal productor de maíz en México, con un estimado de 6 millones de toneladas anuales.

En la última década, la volatilidad en los precios de los granos y el aumento en el costo del paquete tecnológico para su producción han provocado que la rentabilidad año con año se reduzca, sin mencionar que, por las propias leyes de oferta y demanda, la comercialización se vuelve un tortuoso e incierto proceso, ya que incluso cuando existen esquemas para facilitar la compra-venta se dan también en el mercado condiciones de sobreoferta que no permiten que esos esquemas sean los más favorables para los productores.

En ese sentido, la reconversión productiva es una alternativa para que los productores de granos en el norte del país puedan migrar sus actividades de producción a cultivos perennes o de alto valor, con ventanas de comercialización y márgenes de utilidad más estables.

Gracias a su ubicación geográfica, que le permite contar con disponibilidad de agua para uso agrícola, y calidad de suelos, Sinaloa tiene un amplio abanico de opciones de cultivos, entre los que se encuentran los cítricos, particularmente el limón.

En un ejercicio de comparación respecto de la rentabilidad del cultivo de maíz —por ser el principal grano producido en Sinaloa— y la rentabilidad de cultivo de limón, que de acuerdo a los costos de cultivo 2018 del sistema Agrocostos de FIRA fueron de 19.1 y 30.3% por hectárea producida, respectivamente, podemos visualizar una diferencia de 11 puntos base que podrían para muchos no ser significativos, pero para un estado que aporta 8.1% del valor de la producción agrícola nacional y del que 12% de su PIB depende de la actividad primaria es decisivo a la hora de producir.

Además de los aspectos agroclimáticos necesarios para el desarrollo del cultivo y la disponibilidad de agua de uso agrícola, Sinaloa cuenta también con la infraestructura necesaria para distribuirla a lo largo del territorio cultivable, de tal manera que el cultivo puede establecerse en la modalidad de riego, modificando su manejo para programar más de una cosecha por año a diferencia del cultivo de temporal.

Al respecto y para fines ilustrativos es bueno mencionar que para el cierre del 2017 66% de toda la superficie plantada a nivel nacional era de temporal.

*Ximena A. Cárdenas Viscencio, es promotora de la agencia FIRA en Guasave, Sinaloa, su correo: [email protected]

La opinión aquí expresada es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.