(No recuerdo bien a bien la letra de esta canción que canta Serrat, pero dice algo así como: “Este hombre del pasado provinciano/ Tiene mustia la piel, el pelo cano, / Y una triste expresión que no es tristeza, / Sino algo más y menos, el vacío/ Del mundo en la oquedad de su cabeza.”)

En la política mexicana los temas que más llaman la atención no son necesariamente los más importantes para la población del país. Muchas veces los temas trascendentes son muy complicados de resolver y los políticos tratan de que no se ponga mucha atención en ellos, por lo que proponen otros asuntos que les den votos o popularidad. Calderón trató de que se pusiera atención en su lucha contra el crimen organizado y no en los estragos que causaba. Fracasó. Peña intentó que sus reformas fueran el centro de atención, pero fueron la corrupción y la inseguridad lo que prevaleció. ¿Por qué fallaron?

Fracasaron porque creyeron que el país se había vuelto como sus académicos, comentaristas y analistas más notables, más leídos, más escuchados. Creyeron que este país entendía que el INE, el INAI, la CNDH y el resto de los órganos autónomos eran la promesa de un Estado mejor. Supusieron que la conversión de la Procuraduría en Fiscalía era una necesidad exigida por las grandes mayorías. Partieron de la base de que a los medios de comunicación había que usarlos o ignorarlos. Por un lado, creían esto, pero por otro no escucharon las necesidades básicas de seguridad, salarios, seguridad social, empleo, salud, justicia, fin de la impunidad, etc.

Se equivocaron porque en este desfase temporal buena parte de este país vive en la década de los años 50 y 60, en la necesidad de que les digan que, por existir y ser mexicanes, son mejores que el resto del mundo, que los hijes tendrán más que los padres. Las crisis acaecidas desde los años 80 han dejado sus consecuencias nefastas: malos empleos, malos sueldos y el sobresalto a flor de piel y el recuerdo (falso) de que hubo una vez un pasado mejor. También algo que parece estar en nuestro código genético: la esperanza de la llegada de un gran líder que nos rescate de nuestros propios errores.

(Esto me hizo recordar otro tramo de la canción: Tres veces compitió y tres ha perdido/ Bosteza de políticas banales/ Dicterios al gobierno reaccionario/ Y augura que vendrán los liberales/ Cual torna la cigüeña al campanario.)

Lo cierto es que el presidente López leyó bien la realidad “real”, tal vez porque está en sintonía con esas décadas. Cuando los historiadores del siglo XXII estudien el 2020 se sorprenderán que la gente haya puesto más atención en una consulta absurda y anticonstitucional y una rifa fallida y probablemente fraudulenta que en temas urgentes e importantes como la inseguridad, la situación económica y la amenaza de la pandemia. Lo más interesante será que descubrirán que la mayoría de los medios de comunicación le ayudaron a este acto de prestidigitación.

En esa realidad “real”, el presidente López hizo lo que sus antecesores inmediatos en el puesto no se habían atrevido a hacer: utilizar todas las herramientas legales y extralegales (que son muchas) del puesto: dar contratos sin licitación; acotar, achicar o anular a personas e instituciones que le podían hacer sombra; subordinar a los otros poderes, crear una clientela política enorme, mentir sobre datos, etc.

Relacionado con esto, cabe preguntarse: ¿en qué momento de la pandemia estamos? Bien, de acuerdo a los datos semanales y hasta el domingo 13 de septiembre, inclusive, llevamos cuatro semanas a la baja en el número de contagios y muertes, de acuerdo a los datos oficiales. Al parecer son buenas noticias, pero hay cosas muy raras. De acuerdo al sistema de semáforos, todo el país está en naranja (riesgo alto) o amarillo (riesgo bajo), pero la realidad es que prácticamente todos los comercios y negocios están abiertos, al menos en la CDMX, donde hay una gran afluencia de personas en las calles y en el transporte Muchas de las personas andan sin cubrebocas o lo traen mal puesto.

¿Será que los mexicanes somos mayoritariamente inmunes al COVID? La duda es válida porque en todos los países en que se han rebajado las medidas de contención están creciendo los contagios. ¿Por qué aquí no está pasando esto? Adicionalmente, estamos en un tris de entrar en la época fría del año y con ello la temporada de influenza. La OMS ha alertado sobre el invierno en el hemisferio boreal. Con esto, el riesgo se aumentará, pero el gobierno actúa como si todo estuviera bajo control. No importa, porque la propaganda de la consulta ocupará los espacios mediáticos los próximos meses.  

(Y esto es todo lo que recuerdo de esa canción: “Lo demás, taciturno, hipocondríaco, / Prisionero en la Arcadia del presente, / Este hombre no es de ayer, ni es de mañana/ Sino de nunca, / No es el fruto maduro, ni podrido, / Es una fruta vana”)