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Opinión

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¿Nos encaminamos hacia una nueva contracción económica o continuamos en la misma?

Decidí independizarme. Se me juntó todo: recesión, falta de trabajo y dos niños. Resultó ser un momento óptimo. Aprendí a vivir con frugalidad. Y luego he pasado a creer que la mejor arquitectura nace de la frugalidad.”

Glenn Murcutt

Los consumidores se han dado cuenta que muy poco pueden influir en las decisiones de política y  el sentimiento empresarial ha decaído, con empresas en las economías avanzadas en la penumbra, incluso cuando las economías de los países emergentes informan de progreso, información con poco sustento y emitida solo para justificar las políticas.

Los consumidores consideran que se acerca un invierno largo y frío, el hecho de que las empresas en los mercados emergentes no parezcan preocupadas por la crisis energética que afecta a Europa y que las ha pasado por alto hasta ahora, son muestra del éxito de la propaganda gubernamental.

Los precios de la energía en los mercados emergentes son más altos, por lo que los responsables de la política han tratado de aplicar subsidios, pero si la crisis energética persiste o empeora, es poco probable que puedan sostenerlos a través de las finanzas públicas sin incurrir en deuda.

Las carteras de pedidos, se han debilitando tanto en las economías avanzadas como en las emergentes, aunque no dramáticamente. Los consumidores son más pesimistas, los hogares en las economías avanzadas informan de un empeoramiento tras un 2021 optimista, los consumidores de las economías emergentes aún no se han recuperado de la pandemia, la inflación es la culpable en ambos casos.

El mercado laboral mantiene su fortaleza y en las economías avanzadas, hay evidencia de que la brecha entre el crecimiento de los salarios nominales y la inflación se ha cerrado por lo que los consumidores han recortado sus gastos. Con las perspectivas de estancamiento económico, mucho depende de cómo se desarrolle la crisis energética en Europa. Si los precios y la disponibilidad de la energía se deterioran aún más, es fácil imaginar un escenario de recesión mundial.

Por sí sola, una crisis energética europea podría ser contenida, pero junto con los efectos prolongados del Covid en China y si el pesimismo de empresarios se transmite a los consumidores, es la evidencia que “se acerca un duro y largo invierno”.

Las encuestas de opinión empresarial apuntan a un deterioro, el sentimiento de los empresarios tiende a correlacionarse con su inversión, incluso cuando se considera a nivel mundial. En ese sentido, las perspectivas de inversión parecen sombrías.

Desde mayo, se ha visto una mejora en la confianza empresarial en los países emergentes, el sentimiento empresarial en Asia y en la mayoría de los países de América Latina se está fortaleciendo.

Puede ser que la crisis energética que afecta a Europa, aún no haya afectado a la mayoría de los Mercados Emergentes, si bien muchos países emergentes asiáticos y latinoamericanos están viendo precios de la energía elevados, los aumentos no son ni de lejos extremos como los de Europa. Si ese es el caso, es posible que se avecine una ampliación y profundización del sentimiento de los empresarios, lo que elevará la probabilidad de una recesión mundial.

Los consumidores siguen informando de su sentimiento que empeora cada vez más, mientras que los consumidores de las economías avanzadas vieron una recuperación total de su estancamiento a raíz del Covid, los consumidores de los países emergentes nunca se recuperaron.

El apoyo fiscal a los hogares explica la diferencia, en la mayoría de las economías avanzadas especialmente en los Estados Unidos, los empresarios disfrutaron de un apoyo fiscal sin precedente.

empresas@eleconomista.mx

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