Aun cuando el gobierno de López Obrador presume de que tiene un programa llamado “jóvenes con futuro”, la realidad es que, con las perspectivas económicas y los programas sociales actuales, los jóvenes no tienen futuro en nuestro país.

Mas allá de los recursos sin precedentes que se están canalizando a becas para jóvenes que estudian media superior o universidad y los recursos para pagarles un salario mínimo mientras son capacitados en las empresas, si el empleo no crece en los próximos años como es lo más probable, los actuales “Ninis” seguirán siendo “Ninis”, probablemente más capacitados, pero sin empleo.

No hay duda de que los programas de apoyo directo a la gente de la tercera edad, a los jóvenes que tiene una invalidez y a los campesinos de subsistencia, son una opción para salir de la pobreza extrema, pero programas asistenciales de este tipo, nunca podrán ser una opción para los jóvenes que necesitan un empleo y un ingreso para formar una familia y comprar una vivienda.

Los programas sociales pueden servir para dar un piso básico de arranque en educación y salud a toda la población, pero nunca podrán sustituir al empleo, sobre todo en un país como el nuestro en donde más del 50% de la población es menor a 30 años.

Cuando López Obrador dice que no es importante el crecimiento de la economía lo que está diciendo es que lo mismo se va a repartir entre más gente y como consecuencia a cada uno le va a tocar menos.

La idea del presidente de que distribuyendo mejor el gasto público el país va a crecer es equivocada, sobre todo si el sector privado no invierte, ya que tanto el gasto público como el privado seguirán siendo los mismos.

Nunca he entendido por qué López Obrador tenía que confrontarse con el sector privado como lo ha hecho, sus programas sociales e inversiones han sido financiados sin aumentar impuestos, por lo que su discurso de descalificación permanente a los empresarios y su estrategia de dividir al país no venían al caso y lo único que ha logrado es desconfianza que ha provocado que la economía este estancada desde el año pasado.

Si a esto le agregamos la parálisis que provocó la pandemia y la caída de más del 10% de nuestra economía para este año, así como la pérdida de más de 1 millón empleos formales y de 10 millones en la economía informal, el futuro para los jóvenes mexicanos que quieren integrarse al mercado de trabajo es negro.

López Obrador sigue necio en que su estrategia de repartir dinero abajo va a hacer crecer al país y va a provocar la recuperación acelerada de la economía, se equivoca, si no hay una inversión fuerte por parte del Estado y un apoyo urgente a las empresas, el sexenio está perdido en términos económicos y del empleo y junto con ello el futuro de más de 8 millones de jóvenes que van a incorporarse al mercado de trabajo.

Sólo el crecimiento de la inversión y el gasto público y privado provoca el crecimiento de la economía y sólo esto provoca la creación de empleos. Si no se implementa de inmediato un programa de reactivación económica, los jóvenes mexicanos, sobre todo los más pobres, serán las víctimas que paguen la terquedad del presidente.