Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Murillo

main image

Miguel González Compeán

Bien dijo el exprocurador de la república, en el momento en el que estaban los agentes ministeriales corriendo el trámite de detención y éstos le decían disculpe, pero así es una diligencia y el respondió, “no, así es la política”.

Con la detención de Murillo, el presidente Andrés Manuel, le tira unos pellejos a los hambrientos que piensan que lo de los 43 fueron muertos como resultado de un crimen de estado. Además, les repite lo que ya sabían los padres y sus allegados. Los muchachos fueron muertos, después desaparecidos (seguramente a través del fuego) y esparcidas sus cenizas en uno o distintos lugares. Y, para dejarlo claro, se lanza sobre el exprocurador, para que exista una cabeza sobre la cual los dioses aztecas puedan hacer un festín y encontrar a un culpable.

El ejercicio mediático es tan evidente, que prácticamente pudimos enterarnos en tiempo real de la detención de Jesús Murillo Karam. El video se volvió viral y los comentarios surgieron, casi a la par de la bancada y del partido en el gobierno.

Detengámonos, sin embargo, a ver de qué se le acusa. En primer lugar, se le acusa de desaparición forzada. La desaparición forzada es el acto de desaparecer contra su voluntad y, mediando la premeditación, la alevosía y la ventaja a alguien a quién, seguramente, además, se le ha provocado la muerte. Que yo tenga entendido, Murillo no hizo nada de eso con los 43 y si la acusación proviene de haber arrestado o detenido a los posibles implicados en los trágicos acontecimientos entonces estamos desvirtuando una de las labores centrales de la procuración de justicia. El homicidio se persigue de oficio, ya que es muy poco probable que un muerto pueda ir a levantar una denuncia. El ministerio público está obligado a seguir, perseguir y detener a los probables responsables. Ahora bien, Murillo Karam no detuvo a nadie directamente, y si alguien quiere acusarlo de desaparición forzada, porque según algunos él y Tomas Zeron movieron los restos de un lugar a otro para construir una escena del crimen creíble, que pudiera respaldar la verdad histórica, el tipo penal no aplica. Por cierto, la frase (verdad Histórica) es un concepto acuñado en el derecho procesal, porque se trata de explicar ante un juez cual fue la sucesión o la historia de los hechos.

Se le acusa de tortura. Francamente, esta acusación es la que me parece más absurda. No me puedo imaginar a un funcionario como Murillo (exdiputado, exgobernador, exsecretario general del PRI, y exsenador) golpeando o echándole Tehuacán a un detenido por el caso de los 43. De los múltiples videos que se han mostrado de los interrogatorios a los detenidos, en ningún momento se oye la voz de murillo, ni tampoco aparece su imagen. No se de dónde pudio haber surgido esa acusación, pero es frecuente en los últimos años que los delincuentes aduzcan tortura como una manera de hacer valer sus derechos humanos y así lograr su excarcelación.

Se le acusa finalmente de atentar contra la administración de justicia. Hasta donde la memoria me alcanza, yo recuerdo que inmediatamente del inicio de las investigaciones, se detuvieron a más de 100 personas. Todas involucradas de un u otra manera con la desaparición de los 43. En ellos había policías, el presidente municipal y su esposa y delincuentes confesos que habían aceptado su participación en los hechos. Así que no existen pruebas que indiquen que Murillo obstruyó el ejercicio de la justicia.

En la nueva narrativa del gobierno, lo único que difiere de la “verdad histórica” es que no todos fueron desaparecidos en el basurero de Cocula, sino en distintos lugares y ahora se implica a militares que conociendo del asunto no actuaron en defensa de aquellos estudiantes.

Siendo hasta aquí, todo el asunto un montaje lamentable y su uso con fines políticos, lo que más preocupa es el reiterado uso de la justicia para obtener ganancias políticas, mediáticas y satisfacer el hambre vengativa instalada en el imaginario colectivo con el fin de satisfacer clientelas que han esperado que alguien del gobierno de Peña Nieto sea encarcelado tenga o no algo que ver. Jesús Murillo Karam, sin duda lo único que hizo fue su trabajo. Lo demás es una cacería de brujas, nada más, pero nada menos tampoco.

Temas relacionados

Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete