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Mujeres ahorradoras, una oportunidad de desarrollo
Estudios revelan que las mujeres son ahorradoras naturales. Guardan entre 10 y 15% de sus ingresos, no importa qué tan bajos y variables sean. Entre el 2011 y el 2014 se han abierto más de 700 millones de cuentas de ahorro en el mundo. A pesar de que las barreras para que ahorre la población pobre son enormes, hay una tendencia creciente hacia esta estrategia de sobrevivencia. Barreras hay muchas. Barreras internas son una vida cotidiana rodeada de vulnerabilidades; no encontrar lugares seguros en dónde guardar el dinero; desconfianza de las instituciones; no comprender cómo funcionan los servicios financieros... Barreras externas son falta de instituciones próximas a su residencia; inadaptación de productos a sus estilos y modos de vida; minusvaloración de depósitos pequeños. Este conjunto de barreras no les impide ahorrar, pero lo hacen en formas poco seguras: debajo del colchón o en un botecito oculto, compra de animales o en alguna tanda.
Hay evidencias de que estas modalidades inseguras de ahorro, aunque no desaparecen, se modifican cuando existen instituciones próximas. Las tandas perviven junto con modelos más institucionales de ahorro. Cuando esto tiene lugar, sucede un cambio en las mujeres: aumenta su seguridad, pues pueden administrar cantidades superiores de dinero para destinos específicos; dan pequeños pasos de independencia frente a la pareja; disminuye la incertidumbre frente a enfermedades y fallecimientos; se potencian las habilidades administrativas femeninas; abren con frecuencia cuentas de ahorros para sus hijos, con doble resultado: educar a los hijos en el ahorro y contar con un dinero extra para gastos de la escuela o una emergencia.
En México, la mayoría de las mujeres pobres que ahorran en instituciones financieras lo hace en cooperativas. En ellas encuentran mayor empatía y productos financieros adaptados a sus necesidades; aceptan cantidades mínimas y reciben mejores intereses (aunque muchas mujeres no van tras ellos), y tramitan con facilidad créditos a tasas muy razonables (menos de 30 por ciento).
La nueva tendencia para facilitar que más mujeres ahorren son los servicios financieros digitales. Apenas están surgiendo nuevos proveedores para este sector excluido. Ahora bien, no es lo mismo tener un celular a utilizar servicios financieros digitales. Las mujeres pobres tienen más déficits para adoptar nuevas tecnologías: menos niveles de escolaridad, minusvaloración de sí mismas, ingresos irregulares, control de la pareja...
El programa Prospera, en el que participan más de 6.5 millones de familias, cuenta con el más cautivo segmento femenino. De las transferencias que reciben periódicamente, sobreviven o viven menos mal más de 20 millones de mexicanos. De ahí surgen nuevas alternativas relacionadas con hacer más con esas transferencias. Hace un año, Bansefi abrió el producto Prospera más con Bansefi, destinado precisamente a facilitar los servicios financieros a través de una tarjeta, donde se les deposita el subsidio, pero también donde pueden hacer pequeños depósitos y acceder al crédito garantizado con la transferencia.
Después de un año, es necesario evaluar el programa para verificar si se confirman las tendencias internacionales: los servicios financieros digitales facilitan la inclusión financiera de las mujeres en particular. En México está por verse.
*Experto en microfinanzas y coordinador de Cosechando Juntos lo Sembrado SC.