Cada vez usamos más el teléfono móvil y disfrutamos de aplicaciones de mensajería, mapas, redes sociales, correo electrónico, transporte privado, streaming de audio y video para escuchar música y ver series y películas, almacenamiento en la nube y mucho más. Para todo ello se requiere del recurso natural que lo haga posible: el espectro radioeléctrico.

El 28 de octubre inició en Egipto la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. El evento dura 26 días hasta el 22 de noviembre. Equivale a unas olimpiadas del espectro porque la CMR también se celebra cada cuatro años, los países compiten por hacer válidas sus recomendaciones y soberanía espectral, y las empresas persuaden por hacer prevalecer sus negocios.

El objetivo de la CMR es garantizar la utilización racional, equitativa, eficaz y económica del espectro sin interferencias por todos los servicios de radiocomunicaciones, incluidos los de órbitas satelitales. Lo que resuelvan los delegados gubernamentales en Egipto determinará los futuros usos del espectro para servicios de comunicaciones para los próximos diez años, principalmente para redes de quinta generación.

Por parte de México asiste una delegación del Instituto Federal de Telecomunicaciones. Esta comitiva fue nombrada por la UIT para presidir un comité que analizará las bandas del espectro susceptibles para utilizarse en redes 5G.

Algunas de las bandas que se analizarán para comunicaciones moviles serán las de 26, 40, 50 y 66 GHz, las cuales garantizan velocidades sobresalientes de banda ancha y muy baja latencia. Una de las bandas estelares para 5G, pero que no se debatirá en la CMR-19, es la de 28 GHz, que ya ha sido asignada en países como Estados Unidos, Japón y Hong Kong para 5G.

Una de las batallas más intensas es la que están librando los operadores móviles y las empresas satelitales por la atribución del espectro. El punto 1.13 de la orden del día de la CMR se refiere a la identificación de bandas de frecuencias para el futuro despliegue de las Telecomunicaciones Móviles Internacionales (IMT), incluidas posibles atribuciones adicionales al servicio móvil.

Aunque las móviles y las satelitales son tecnologías complementarias en el objetivo común de cerrar la brecha digital en los países, sus negocios son completamente diferentes. Las redes móviles sirven a usuarios para resolver sus necesidades de comunicaciones cotidianas y, según la generación de tecnologías móviles como 3G, dichas redes llegan a 95% de la población, en tanto que 4G todavía tiene potencial para crecer y alcanzar esos niveles de cobertura.

Los servicios satelitales incluyen la distribución de video directo al hogar, acceso rural a Internet, enlaces remotos, observación terrestre y climática, comunicaciones marítimas y aeronáuticas y de misión crítica en casos de emergencia o desastres naturales. Su contribución para el abatimiento de la brecha digital se haya en proveer servicios de banda ancha en comunidades rurales y zonas apartadas, precisamente donde no alcanzan a llegar las redes fijas y móviles terrestres por el elevado costo que significa.

Los servicios de banda ancha satelitales han evolucionado y se han tornado cada vez más eficientes, asequibles y veloces, pero de ninguna manera compiten con las redes móviles; como tampoco las inalámbricas llegan a ese último porcentaje de desconectados.

Una de las bandas en discordia que se analizará en la CMR es la Banda C (3.6-4.2 GHz), tradicionalmente empleada por la industria satelital. Un bloque entre 3.4 y 3.6 GHz ya fue identificado en la CMR de 2015 como de telecomunicaciones móviles avanzadas. Esta banda de 3.5 GHz ha sido identificada como una de las habilitadoras de las futuras redes 5G, y algunos países ya la asignaron.

En México la Banda C está atribuida al servicio fijo por satélite; la explotan múltiples sistemas satelitales concesionados. En tanto que la banda de 3.5 GHz, originalmente asignada para el servicio local de telefonía inalámbrica fija o móvil, pero ahora útil para banda ancha mejorada, está asignada a tres concesionarios: Axtel, Telmex y Operadora de Comunicaciones.

Sin embargo, los datos son contundentes respecto del uso del espectro y la provisión de servicios de Internet por los operadores móviles y satelitales. El Portal de Banda Ancha de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Ecónómico (OCDE) revela que del total de suscripciones de banda ancha fija entre los países de la organización en 2018, sólo 0.5% corresponden a satélites. Es decir, de un total de 418.1 millones de suscripciones de banda ancha fija, sólo 2.2 millones de suscripciones son proporcionadas por satélites.

Si añadimos a las conexiones de Internet fijo los 1,484 millones de suscripciones móviles entre los países de la OCDE, resulta que las suscripciones satelitales representan apenas 0.11% del total de suscripciones de banda ancha fija y móvil entre los países de la OCDE en 2018. ¿Se requiere tanto espectro en la Banda C para tan pocas conexiones? Ese es el tipo de discusiones que están ocurriendo en la CMR y la relevancia de la decisión que se adoptará.

Los operadores satelitales defienden un espectro que históricamente han explotado y servicios que no son reemplazables, mientras que los operadores móviles buscan que la CMR identifique la Banda C para IMT. Los satelitales propugnan por un ecosistema de tecnologías complementarias y que sus señales no sufran interferencias; aseguran que no existe una sola tecnología que dé solución a los retos de conectividad de los países. Los móviles buscan atender la creciente demanda de datos que cada año se duplica y que están experimentando sus redes inalámbricas, sin mencionar el tráfico que generarán las tecnologías y aplicaciones 5G.

En las olimpiadas del espectro en Egipto se califica la mejor técnica, pero también influye la retórica. Por ello, la CMR debe de encontrar la coexistencia y convivencia de ambas tecnologías. Pero sin olvidar que el espectro radioeléctrico es un recurso escaso de los Estados, y que su uso y explotación debe arrojar el mayor beneficio social posible.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente