Los candidatos apenas dicen pío, pero sus operadores del tema arman su argüende. Ahí tienen a José Antonio Meade en citas melosas con grupos selectos, con Lidia Camacho al Senado como suplente. A Ricardo Anaya con Raúl Padilla que gira cartas en busca de apoyos. A Margarita Zavala con una avezada Consuelo Sáizar diseñando escenarios. AMLO tiene a Paco Ignacio Taibo II más que a Alejandra Fraustro. El escritor genera entre la comunidad cultural pejista encontronazos, exclusiones y promesas cuando el poder esté en sus manos.

Pese a una estructura y a un compromiso de trabajo conjunto, al que Martí Batres dio sentido para la candidatura de Claudia Sheinbaum, el equipo coordinado por el gran promotor Jorge Pantoja ha sido desplazado por Taibo II y sus allegados. Al lado de Pantoja están Consuelo Sánchez, Guadalupe Ortega, María Estela Ríos, Patricia Ramírez Kuri, Emilio Payán, Héctor Ortega, Heriberto Rojas y Javier Robles. Las 15 propuestas que entregaron, no dejan dudas del por qué la corriente dominante de Taibo II ha decidido mandarlas al diablo. Veamos algunas.

Juzgan que es indispensable reorientar el gasto de la Secretaría de Cultura hacia la generación de empleo. Atreven a sugerir un 30 % del presupuesto para realizar 2,000 contrataciones mensuales, con un ingreso entre 8,000 mil a 15,000 pesos por evento. Por otro lado, estiman necesario incrementar el apoyo a quienes promueve la cultura de manera privada “ya sea como pequeñas empresas o colectivos en galerías, teatros, centros comunitarios, espacios alternativos y antros. Terminar con las políticas de los gobiernos anteriores de persecución, terrorismo fiscal y aplicación autoritaria de las normas, para dar pie a toda una política de desarrollo económico y generación de empleo”.

En otro asunto espinoso, los colegas señalan la urgencia de revisar de “manera profunda el asunto de los autogenerados”. En algunos casos “se propone eliminarlos para que los grupos artísticos puedan utilizar los espacios culturales y, así, auto emplearse. Simplificar la maraña de trámites que tiene que enfrentar un artista para poder cobrar una actuación”.

El equipo coordinado por Pantoja indica algo central, que todos los funcionarios culturales, tanto de la Secretaría de Cultura como de las alcaldías ganadas por MORENA, sean exclusivamente profesionales de la cultura y/o artistas con experiencia administrativa, en tanto que el personal de base deberá ser capacitado para dar un trato digno a los artistas que acudan a esas áreas.

En el punto “Chopos; autoempleo y autogestión”, las alcaldías deberán considerar “el uso dominical de algunas explanadas para la realización de espacios alternativos, con una oferta amplia y plural”, que se convertirán en espacios de reunión y de mercado cultural. Otro tema candente refiere al Auditorio Nacional, cuyo fideicomiso piden revisar por ser desventajoso para el gobierno de la Ciudad. Por esa ruta, advierten la importancia de revisar la política de la ocupación de espacios públicos dados en comodato a asociaciones civiles.

Una más a destacar del documento que ha sido ignorado. Se debe legislar para crear esta figura de “espacios alternativos”, para que la Ley de Establecimientos Mercantiles de la Ciudad de México “les dé un tratamiento como espacios de promoción cultural que sobreviven con la venta de cervezas, y no como un cabaret o un centro de espectáculos”.

Y el contraste. En un documento nacional de MORENA se puede leer: “Se propone el más importante programa de Cultura Comunitaria que haya implementado el Estado en México. Se reconocerá la fuerza de la cultura como imprescindible en los procesos de paz, de reconstrucción de comunidad, concordia y armonía de las comunidades”. Conclusión: hay que debatir y construir sin purgas, ni exclusiones.

EduardoCruz Vázquez

Periodista

En el paredón

Periodista, gestor cultural y exdiplomático, experto en economía cultural, formación de emprendedores culturales y gestores de diplomacia cultural