El sistema de monitoreo y evaluación de los programas de apoyo de los diferentes órganos de gobierno es de vital importancia al conocer los resultados intermedios e impactos finales que éstos tienen a través del tiempo.

A partir de dicho sistema se pueden implementar acciones que permitan mejorar el desempeño y cumplir objetivos y metas establecidos por los programas de apoyo, sea del orden municipal, estatal o federal dirigido a cualquier sector económico.

Es importante destacar, en el caso del sector agroalimentario, que un buen programa o proyecto contribuirá a generar desarrollo y combatir limitantes de las regiones rurales.

Asimismo, se podrá observar en una evaluación el impacto que genera o ha generado un programa en los beneficiarios y que puede reflejarse en el incremento de la producción, mejores ingresos y condiciones de vida, mayores accesos a nuevos mercados y la reactivación de una economía regional, entre otros.

Recientemente, dos organismos que cuentan con experiencia en materia de evaluación e impacto en la agricultura y el desarrollo rural, Banco Mundial y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por su sigla en inglés), publicaron el artículo titulado Seguimiento de los resultados en la agricultura y el desarrollo rural en condiciones no ideales .

En el estudio se citan las actividades en materia de monitoreo y evaluación en países de Asia, África y Latinoamérica, con estudios de caso. A partir de la investigación, se determinaron 85 indicadores generales, de los cuales 19 se consideran como básicos dentro de la evaluación de un programa enfocado a la agricultura y desarrollo rural; destacan el índice de producción de alimentos, el de gasto público en agricultura como porcentaje del PIB del sector agrícola y el de cambio porcentual en los rendimientos de los principales cultivos.

Dichos indicadores se utilizan para el monitoreo de programas enfocados a la agricultura y desarrollo rural a nivel global, y se recomienda a todos los países que estén en un proceso de evaluación y monitoreo considerar la adopción de dichos indicadores básicos. En los estudios de caso mencionados, el fin último de los programas es el mejorar las condiciones de vida de los habitantes del sector rural.

Por lo anterior, es posible concluir que un sistema de monitoreo y evaluación es una herramienta de gran importancia para verificar que la esencia y objetivos de un programa se cumplan en su totalidad y a la par para identificar oportunidades de mejora en el desarrollo del programa o proyecto que permita llegar al cumplimiento de su meta.

En el sector agroalimentario mexicano esta actividad es cada vez más frecuente y relevante, de tal forma que hay que poner atención en la misma para aprovechar de la mejor manera los recursos que se destinan a sectores estratégicos nacionales, como lo es el campo.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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