El 3 de julio se elige Gobernador del Estado de México. Aunque la campaña inició el 16 de mayo, podemos decir que hemos vivido alrededor de ella desde hace mucho tiempo. La razón de eso es sencilla; no es solamente por ser el padrón más grande del país (casi 13% del total) ni el laboratorio, como a algunos les gusta imaginar, sino por una simple razón: está gobernado por el presidenciable con mayores posibilidades -al menos en lo a que las encuestas respecta- de ser el próximo Presidente del país.

Ya con eso se convierte en objetivo de políticos, medios y analistas. Todos voltean a ver ese estado, olvidándose de repente que el mismo día habrá elecciones en otros tres estados, dos de ellos con comicios para Gobernador.

Quise hacer el esfuerzo de resumir algunos de los momentos políticos que hemos vivido previos a la elección y que están directamente relacionados con esos comicios:

1) Julio del 2009. El PRI del Estado de México sorprende. No se esperaba tal resultado: arrebata históricas plazas del PAN en todo el corredor azul (Naucalpan y Tlalnepantla destacadamente), y elimina y arranca presidencias municipales al PRD en el oriente del estado, como Ecatepec y Ciudad Nezahualcóyotl. Al final, el PRI obtiene un resultado que le permite gobernar casi a 98% de la población a nivel municipal. Lo anterior se lee como un triunfo de Enrique Peña Nieto.

2) Diciembre del 2009. En un acuerdo del que después nos enteraríamos, el gobierno federal ofrece al PRI no hacer alianzas electorales con el PRD (aunque no estaba escrito con esas palabras, se sobreentendía) a cambio de votos en la Cámara de Diputados para aprobar una propuesta presidencial de subir el IVA. Este acuerdo se conoce iniciando el 2010 y genera, entre otras cosas, la renuncia al PAN del Secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont. Al ver que Acción Nacional no cumpliría la palabra que él había empeñado, Gómez Mont, en un acto tal vez de disciplina, jamás declara que el presidente Felipe Calderón estuviera enterado del acuerdo. El compromiso incumplido lo asume como suyo.

3) Julio del 2010. En las elecciones de ese año, el PAN hace alianzas en cinco estados con el PRD (además de declinar en Tlaxcala para otra alianza de facto) y obtienen el triunfo en tres de ellos: Sinaloa, Puebla y Oaxaca. Ese resultado, a pesar de mantener un PRI en sus niveles de votación altos, despierta nuevamente la idea de que en el Edomex se puede hacer algo parecido. Inician entonces los escarceos y la búsqueda de un candidato.

4) Enero del 2011. En Guerrero, aún sin alianza, el candidato del PAN, muy bajo en las encuestas, declina en favor del candidato del PRD (partido en el gobierno) y se une al triunfo a pesar de que su partido no obtiene ni 2% de los votos. Este resultado alienta nuevamente a los simpatizantes de las alianzas PAN-PRD.

5) Marzo del 2011. Se renueva la dirigencia nacional del PRD con dos corrientes claramente enfrentadas, por un lado Jesús Zambrano y por el otro Dolores Padierna. El tema principal de las discusiones es las alianzas con el PAN: mientras Zambrano las defiende, Padierna no las acepta; ninguno de los dos logra las dos terceras partes para triunfar y deben llegar a un acuerdo. Al final, Zambrano obtiene la Presidencia y Padierna la Secretaría Nacional.

6) Marzo del 2011. La discusión que prevaleció en la elección de la dirigencia se traslada a los estados. Se calientan los ánimos en el PRD, el PAN manifiesta el sí a la alianza y el PRD se divide. Se realiza entonces una consulta pública en la que podían votar todo tipo de ciudadanos del estado; antes, se escuchan voces al interior: el aspirante perredista más perfilado, Alejandro Encinas, afirma que en caso de hacerse la alianza él no sería candidato. López Obrador lo apoya. Lo mismo opina Cuauhtémoc Cárdenas, pero las dirigencias nacional y estatal de ese partido apoyan totalmente la alianza y promueven la consulta. Finalmente, como era de esperarse, se obtiene un claro sí a la alianza. Ese domingo, las cosas parecían venir por ese sendero (previamente ya se habían firmado los compromisos de alianzas para Coahuila, Nayarit y 50 municipios de Hidalgo).

7) Marzo del 2011. Poco les dura el gusto a los aliancistas. El mismo domingo, sobre todo el lunes siguiente, la secretaria general del PRD, Dolores Padierna, anuncia su negativa a firmar esa alianza, ya que los resultados poco importan. La política vence a la consulta. La falta de un candidato con el arrastre para encabezar una alianza y la negativa de Encinas a hacerlo prácticamente la deshace (después de ello no tardan en romperse las de Coahuila y Nayarit, estados en los que incluso no se logra la alianza de las izquierdas)

8) Abril del 2011. Nominaciones. Cuando ya existe una legislación para regular las contiendas internas, los mexiquenses las viven, pero ya sin pelea alguna. En el PAN declinan los competidores y dejan de candidato a Luis Felipe Bravo Mena, quien viene de la secretaría particular del Presidente. En el PRI pasa lo mismo. El candidato es Eruviel Ávila, alcalde del municipio más grande del país, Ecatepec. En el PRD, sin discusión de nadie va Alejandro Encinas, que es apoyado incluso por quienes deseaban las alianzas. Después de muchos eventos, la contienda queda dibujada como se preveía: los tres partidos principales enfrentados y representando a las tres fuerzas políticas dominantes: Calderón, Peña y López Obrador.

9) Mayo del 2011. Inicio de campaña. Una campaña mucho más fría de lo que se esperaba, hasta ahora. El PRI inicia con gran ventaja y el PAN parece quedarse muy atrás. La campaña es corta y por lo tanto se espera que pasen aún muchas cosas: habrá debates, eventos, propuestas y mucha campaña sucia; ésa parece ser inevitable, conociendo los antecedentes de los partidos durante las campañas del 2010 y el inicio del 2011.

10) Junio del 2011. ¿Será? Muchos ya hablan de que el PAN declinará. Su candidato obviamente lo niega y, conociendo su personalidad, parece cierta su afirmación, pero los analistas insisten en que lo hará por dos razones:

a) para salvar la cara de una posible debacle electoral del PAN que daría una imagen de derrota nacional y b) para usarla como moneda de cambio en Nayarit y mantener con el PRD pláticas rumbo al 2012. De nuevo la pregunta es:

¿se atreverá el PAN a esa jugada? Sabiendo que Encinas no aceptará jamás que la dirigencia panista le levante la mano y que no pondrá sus siglas en la camisa ni en su propaganda como lo hicieron en Guerrero, es decir, la declinación panista en Edomex corre el riesgo no sólo de fracasar, sino de ser repudiada por los mismos a quienes se quiere favorecer. Pero a todo esto, el PAN jamás ha hablado de declinar; al contrario, insiste en sus posibilidades de ganar.

Como sea, la historia de la elección aún no termina. Las encuestas sólo nos están contando la trama de una película, pero el final nadie lo conoce. Sólo creen conocerlo a los que les gusta jugar al adivino.

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