Por el valor de la producción, la agroindustria azucarera se encuentra entre las primeras 10 industrias manufactureras del país, pero su importancia va más allá de su valor, pues su contribución a la economía rural es estratégica, ya que de ella dependen más de 160,000 productores de caña que siembran 704,000 hectáreas.

Por otro lado, en la producción de azúcar, México es autosuficiente, incluso se generan excedentes para exportación, aspecto que de manera cíclica complica la existencia de empresas y productores al bajar los precios de dicho edulcorante, lo que hace pensar en proyectos de diversificación y flexibilidad industrial; por ejemplo, un balance entre producir azúcar y producir etanol como biocombustible.

Los proyectos que atienden necesidades de mejora ambiental son oportunidades en el presente y es importante que la industria nacional entre a tiempo, antes que dichas necesidades sean satisfechas por empresas del exterior.

Los resultados actuales de la industria azucarera nacional reflejan ineficiencias importantes, que hacen evidente la insuficiente inversión que se ha realizado para modernizarla, lo cual es sorprendente, pues las condiciones del mercado han sido un excelente estímulo para mejorar la rentabilidad y competitividad de ese sector.

Un parámetro importante en esta industria es el consumo de petróleo, el cual se utiliza para complementar la quema de bagazo de caña en la generación de vapor de agua y energía eléctrica, servicios indispensables para los diferentes procesos que se realizan en la fábrica.

Una planta industrial moderna o modernizada no requiere de petróleo, pues aprovecha de manera eficiente el poder calorífico del bagazo de caña, inclusive genera excedentes de energía eléctrica que se convierten en ingresos adicionales al venderlos al sistema eléctrico nacional.

De acuerdo con el sistema Infocaña del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), en la reciente zafra 2011/2012, la industria azucarera consumió 87.44 millones de litros de petróleo, que a precios actuales representan un costo de 822 millones de pesos y desde el punto de vista de impacto ambiental significa una emisión de 267,000 toneladas de CO2.

La industria viene reduciendo el consumo de petróleo, pero el camino debe ser hacia una verdadera reconversión tecnológica, con equipos de cogeneración de alta eficiencia para generar ingresos adicionales y estar preparada para competir en el tema de biocombustibles.?

*J. Antonio Manríquez Núñez es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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