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Mexicana, ¿quiebra inexorable?
El tiempo sigue pasando y con él las posibilidades de acuerdo se reducen.
Los trabajadores se mantienen con la esperanza prácticamente de un milagro.
Inició la cuenta regresiva para el destino final de Mexicana de Aviación. Prácticamente todo apunta a que la aerolínea avanza inexorablemente a la quiebra. Incluso la dirigente del gremio de los sobrecargos Lizette Clavel, no descarta la posibilidad.
En los últimos días hasta el más optimista de los protagonistas en la trama que se escribe sobre Mexicana de Aviación ha reconocido que ésta podría quebrar en el corto plazo.
El secretario del Trabajo, Javier Lozano, ha dicho que si no se logra superar el tema de las pensiones, la quiebra de Mexicana es inevitable.
En el gobierno federal, la posición ha sido unánime e inflexible. Todos han dicho que no habrá rescate de la aerolínea.
Sin embargo, en el momento más grave de Mexicana, desde el Poder Legislativo se escuchan voces desesperadas que intentan convencer a los funcionarios públicos de que extiendan un préstamo en favor de los trabajadores, para evitar que alrededor de 8,000 personas se queden sin su fuente de empleo. Pero quienes han hecho esa propuesta olvidan que en el origen del acelerado aterrizaje forzoso de Mexicana de Aviación estuvo la negativa de Hacienda, de Ernesto Cordero, para que Bancomext concediera multimillonario préstamo a la aerolínea.
En los últimos días se ha hablado de que hay varios inversionistas que están interesados y que están analizando el caso. No obstante, no hay todavia indicios de que pudieran aproximarse a un acuerdo. En retrospectiva, la última oferta que hizo Ixe Grupo Financiero parece una oportunidad desperdiciada. Se ve como un salvavidas que fue desdeñado.
La cantidad de 1,000 millones de pesos que puso sobre la mesa la institución financiera es insuficiente para cubrir los pasivos laborales. Pero hoy parece que no era mala la oferta. Sobre todo si se considera que a la fecha ningún inversionista ha levantado la mano todavía.
La cifra total de los pasivos laborales asciende a 5,000 millones de pesos. Parece poco probable que algún inversionista esté dispuesto a poner esa cantidad para empezar de cero un negocio que es intensivo en capital.
Por eso es que cada día, cada hora, cada minuto que pasa se convierten en pesadas lozas en las que parecen sucumbir las esperanzas de que Mexicana de Aviación pueda volver a operar.
Javier Lozano ha dicho que será posible superar las dificultades de Mexicana si no hay empecinamiento en el pasivo cero.
Entre los trabajadores tienen la esperanza de que podrán capitalizar sus pensiones. Incluso creen que podrían ser los accionistas mayoritarios.
La pregunta es si habrá algún inversionista que esté dispuesto a correr una aventura en donde no tenga el control de la empresa y obligadamente tenga que ajustar sus planes a la óptica de los trabajadores. El tiempo sigue pasando y con él las posibilidades de acuerdo se reducen.
Los trabajadores se mantienen con la esperanza prácticamente de un milagro y parecen estar dispuestos a morir en la raya, a no perder los derechos adquiridos durante tantos años de trabajo.
El caso de Mexicana de Aviación es una difícil prueba de fuego para todos. Para el gobierno porque en el extremo, aunque decida mantenerse en la posición correcta de no rescatar empresas privadas, podría aparecer como desalmado porque quedarán sin trabajo miles de personas.
Para la fracasada administración de Gastón Azcárraga, quien será perseguido por las acusaciones de administración fraudulenta de Mexicana de Aviación por parte de los extrabajadores afectados. Para los potenciales inversionistas y su capacidad para tomar una empresa en crisis. Pero también para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que encabeza Juan Molinar Horcasitas, porque tendrá que demostrar que es capaz de llevar adelante una política aeronáutica que impida en el futuro la repetición de estos fracasos.
Al mismo tiempo tendrá que enfrentar el caos derivado de la inesperada desaparición de Mexicana de Aviación y procurar una mayor competencia. Sin duda, la quiebra de la empresa será una difícil prueba para todos.
CUENTOS VERAS
La confrontación del gobierno y las tabacaleras no será fácil de superar. En la negociación del paquete económico, Hacienda aceptó el aumento en la tasa impositiva a los cigarrillos. Las tabacaleras han llegado a amenazar con que ya no invertirán en México como lo tenían planeado. Se ve difícil que lo cumplan.
Pero la herida será difícil de sanar. De cualquier forma el gobierno mexicano necesitaba desincentivar el consumo de tabaco por los elevados costos que representa su atención en el sector salud. Lo cierto es que no es más que un parche ante la negativa del Poder Legislativo de aprobar una reforma fiscal con IVA generalizado.
marcomares@eleconomista.com.mx