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Marcelo Ebrard tiene razón
La retórica es la magia de los políticos.
El presidente López Obrador avizora para América Latina un mecanismo similar a la Unión Europea. Lo dijo el año pasado en el Castillo de Chapultepec durante una reunión de la Celac.
Si por algún acto de magia en enero de 2022 América Latina tuviera instituciones comunes construidas sobre un basamento sólido compuesto por el respeto a los derechos humanos, por lo menos tres países estarían fuera del mecanismo: Nicaragua, Venezuela y Cuba.
El presidente López Obrador recurre a la política exterior para alimentar su retórica doméstica: sobre la no intervención y libre autodeterminación de los pueblos se encuentran los derechos humanos. Ni los presos políticos ni las víctimas de la represión ni la simulación de elecciones fueron suficientes para dejar el asiento vacío de México en la parodia de toma de posesión de Daniel Ortega la noche del lunes en Managua.
El canciller Marcelo Ebrard tiene razón. Ningún representante de la cancillería tendría que haber estado en la parodia.
Desde que Alberto Fernández ganó la presidencia argentina se vislumbró un acuerdo no escrito con México: ir juntos en política exterior. Así lo han hecho en posturas políticas ante la OEA, el Grupo de Lima, Celac y frente a Nicaragua.
Ambos países llamaron a consultas a sus respectivos embajadores en Nicaragua por el desaseado proceso electoral. La embajadora Luz Elena Baños explicó desde la OEA la postura del gobierno mexicano: “A partir de su mandato constitucional de promoción, protección y respeto a los derechos humanos, ha externado al gobierno de Nicaragua nuestras preocupaciones sobre el proceso político llevado a cabo el pasado 7 de noviembre y, especialmente, en lo que hace a la libertad de expresión y a la participación política de su ciudadanía”.
Uno de los hijos de la pareja presidencial (Daniel Ortega/Rosario Murillo) insultó al presidente López Obrador llamándolo cobarde a través de Twitter. Ahora, el presidente mexicano coloca la otra mejilla para reflexionar, quizá, en un pasaje bíblico.
AMLO da un paso adelante en la relación con Nicaragua y anuncia que el periodista Guillermo Zamora será propuesto como nuevo embajador en Managua.
Otra vez, anuncia el nombre sin haber solicitado primero el beneplácito. Pero a diferencia de España, con la dictadura de Ortega no habrá problema. Zamora no es miembro del Servicio Exterior Mexicano (SEM). Tampoco lo es Leopoldo de Gyves, propuesto para que acompañe a Nicolás Maduro desde la embajada de México.
Otra vez, el presidente propina duros golpes en contra del SEM, y vendrán más.
Ebrard también tiene razón al acercarse a Roberto Boric, presidente electo de Chile. En el balotaje, Boric demostró pragmatismo para ganar votos, y toma distancia de Ortega y Maduro.
No todas las izquierdas latinoamericanas son idénticas. Tres de ellas son dictaduras.
Twitter: @faustopretelin

