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Opinión

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Maduro arrebata a Guaidó su respirador artificial

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

El régimen de Maduro negoció con los opositores Henrique Capriles y Stalin González la liberación de un centenar de presos políticos bajo el patrocinio del gobierno turco.

La estrategia es de librito e infalible: dividir a la oposición es rentable para el régimen porque la legitimidad de las elecciones legislativas de diciembre se sustenta en la mayor  participación de partidos opositores.

Jorge Rodriguez, el Goebbels de Maduro, leyó el pasado lunes uno a uno los 110 nombres de los presos políticos que liberó el régimen, aunque algunos de ellos no estaban presos sino refugiados en el exterior.

Henrique Capriles fue el candidato a la presidencia que compitió contra Maduro después de la muerte de Hugo Chávez. Hace cuatro años lo entrevisté en Caracas y me dijo que no reclamó a Maduro el fraude electoral en los comicios de abril del 2013 para evitar que se derramara sangre. Varios opositores lo consideran un traidor por no haber defendido su victoria y por haber incurrido en una supuesta negociación con Maduro. Capriles lo negó mientras me enseñaba el lugar donde, unos días después de las elecciones, poco a poco se concentraba la gente para pedirle que saliera de sus oficinas y marchara hacia la casa presidencial.

También entrevisté a Stalin González en una cafetería cercana a la Asamblea Nacional. Me dijo que Maduro cometió fraude y que hubiera sido muy importante que Carpriles saliera a las calles a protestar. Han pasado muchos acontecimientos desde que entrevisté a Capriles y a González en 2016. Uno de ellos fue la eclosión del líder de la oposición: Juan Guaidó.

A través de la negociación Maduro/Capriles, el régimen ha dejado tendido sobre la lona a Guaidó, gracias a la estrategia del inquilino del Palacio de Miraflores, pero sobre todo, a los errores cometidos por el presidente de la Asamblea Nacional y, para 56 países, presidente del país. Uno de los más graves lo cometió Guaidó al estampar su firma en un contrato con la empresa Silvercorp cuyo objetivo era derrocar a Nicolás Maduro.

La misión que iba a llevar a cabo era tan inverosímil (formar a 500 paramilitares para asesinar a Maduro), que uno de los brazos políticos de Guaidó, Juan José Rendón (JJ Rendón) intentó cancelar el contrato, pero era demasiado tarde. Jordan Goudreau, director de Silvercorp, filtró el documento a gente de Maduro.

La liberación de los presos políticos representa, paradójicamente, un duro golpe en los objetivos de Guaidó. Una fuente vinculada a su grupo político me comentó ayer 1 de septiembre, que sería “miserable que nadie se alegre de la excarcelación de los presos”, pero al mismo tiempo, reconoce que el régimen de Maduro es “artista y genio para dividir” a la oposición. Liberaron de una orden de aprehensión a Richard Blanco, político que salió de Venezuela hace tiempo y “no se prestaría” a los juegos de Maduro, “seguro que él no va a participar en las elecciones de diciembre”, me comenta la fuente.

Capriles y Guaidó enfrentados cara a cara a pocos meses de que se lleven a cabo las elecciones. Guaidó no va a participar porque las considera ilegítimas. Capriles se encuentra inhabilitado para participar en política, pero “se rumora que se la van a levantar”, me comenta la fuente.

Lo ocurrido el lunes “puede mermar el avance del acuerdo unitario que está planteando Guaidó”, y que consiste en ningún partido realmente opositor se presente en las elecciones de diciembre.

Josep Borrell mordió el anzuelo. El diplomático de la Unión Europea escribió en Twitter: “La excarcelación de un considerable número de presos políticos y diputados perseguidos en Venezuela es una buena noticia y una condición sine qua non para seguir avanzando en la organización de unas elecciones libres, inclusivas y transparentes”.

En diciembre serán las elecciones, y ya sabemos quién será  el ganador: Nicolás Maduro.

faustopretelin@eleconomista.mx

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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