Aclaración: Sobre el término machuchón que mencioné en esta columna la semana pasada señalando que había sido mal empleado por López Obrador, agradezco al lector Manuel Suárez quien me envía la aclaración de que machuchón es uno de tantos modismos regionales de Tabasco y que significa “mandamás, jefe”. Evidentemente no está reconocido por la RAE así que sólo los tabasqueños entendieron a qué se refería el presidente.

La semana pasada en un video, el presidente presumió la nueva sala Daniel Cabrera en el Palacio Nacional. Cabrera fue un periodista y caricaturista crítico de Porfirio Díaz con el seudónimo el Hijo del Ahuizote, mismo nombre del periódico que fundó y dirigió. En el video, López Obrador comenta sobre los retratos de las personalidades que se exhiben en la sala para dar una cátedra sobre Felipe Carrillo Puerto. Pero antes nos dice que “están las personalidades que han hecho historia sobre todo desde la Revolución Mexicana... hasta nuestros días, los que recientemente participaron en el movimiento por la democracia; son los revolucionarios que están más cerca de esta etapa que estamos viviendo de transformación”, y menciona a varios como Heberto Castillo, Demetrio Vallejo y Lucio Cabañas.

Incluir a este último es un total desatino. Recordemos quien fue Lucio Cabañas. Maestro normalista de Ayotzinapa se inició en el activismo sindicalista y se unió al inicio de los 60 a la organización de otro normalista guerrerense, Genaro Vázquez ya por esas fechas activo como guerrillero. Cercano al Partido Comunista decide fundar el Partido de los Pobres (PdlP), primero como una organización política de lucha social pero que luego se transformó en una organización guerrillera con la Brigada Campesina de Ajusticiamiento como su brazo armado dirigido por Lucio. El ideario político del PdlP establecía como objetivo una revolución socialista y la Brigada ejecutaba emboscadas a la policía y al ejército, asaltaba bancos y negocios y mataba a delatores y caciques. Uno de sus actos más conocidos fue el secuestro en 1974 por dos meses del entonces senador y candidato a gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa. Una vez liberado, el ejército emprendió una persecución contra la guerrilla y en un tiroteo en diciembre de 1974, Cabañas falleció.

¿Fue parte de los que participaron en el movimiento por la democracia como dice el presidente? Como guerrillero, Cabañas fue un enemigo del estado mexicano. Por lo tanto, está fuera de lugar que se le venere en una sala del Palacio Nacional. ¿Qué pensaría el mismo Lucio que su retrato es homenajeado en la sede del poder que buscó destruir? López Obrador, como persona privada, es libre de colgar en su casa un retrato de Cabañas y admirarlo. Pero como presidente, es incorrecto que lleve a cabo esta imposición en el recinto presidencial. Es muy cuestionable que un guerrillero sea alguien representativo para la mayoría de los mexicanos.

No es cuestión de conservadurismo. Los guerrilleros asesinados en su lucha tienden a convertirse en figuras románticas e idealizadas, olvidando que fueron atroces asesinos. Ahí tenemos el ejemplo del Che Guevara.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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