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Opinión

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Los roles de Elba Esther

Entonces era la asesoría técnica de Los Pinos y su responsable, el doctor en Historia Ulises Beltrán Ugarte, respondía a las directrices que dictaba José Córdoba Montoya. Aún no se expedía el decreto que creaba la Oficina de la Presidencia de la República, pero ya comenzaban la serie de encuestas que trazarían la ruta del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

En noviembre de 1989, los encuestadores que el INEGI había prestado a Los Pinos salieron a hacer uno de sus primeros levantamientos. En el Banco de Información para la Investigación Aplicada en Ciencias Sociales puede consultarse el cuestionario y la base de datos de la Temática Nacional III, que constaba de 37 reactivos, además de la información sociodemográfica de los respondentes.

Una cuarta parte de las preguntas versaba sobre la problemática del sector educativo. Y muchas eran tan pertinentes entonces como lo podrían ser ahora.

¿Cómo evalúa la educación que se imparte en el país? , inquirían a los entrevistados, ¿estaría de acuerdo en que se descentralizara el presupuesto y la administración de los recursos destinados a la educación que actualmente se manejan desde la ciudad de México? .

Entonces, como ahora, había un plan gubernamental para modernizar al sector educativo que implicaba, de manera directa, elevar la calidad de los servicios que prestaba el gobierno, pero también representaban problemas con el gremio magisterial.

La demanda de mayores salarios y la elección democrática de la dirigencia del SNTE había llevado a los maestros a las calles. Y mientras la línea dura del gobierno federal, representada por el entonces Secretario de Educación Manuel Bartlett Díaz proponía sanciones severas en contra del magisterio, en los cuestionarios se tomaba pulso a la opinión pública.

¿Cuál es la principal causa del conflicto dentro del SNTE? , preguntaban a los entrevistados, ¿no se ha resuelto por la intransigencia de la dirigencia nacional o de la Coordinadora?

A finales de octubre del 2003 -a la mitad del sexenio de Vicente Fox-, la coordinación de opinión pública de Los Pinos estaba a cargo del actuario Rolando Ocampo.

Las encuestas de coyuntura eran telefónicas y buscaban saber cuál de las reformas estructurales (eléctrica, laboral, energética o de Estado) gozaba de más respaldo entre la población.

Habían pasado dos meses del inicio de la nueva Legislatura y la reforma fiscal era la gran apuesta sexenal. Decía el cuestionario de Los Pinos: Elba Esther Gordillo, coordinadora de los diputados del PRI, está en favor de una reforma fiscal que contemple IVA en alimentos y medicinas. ¿Esto hace que usted apoye más la reforma o que se oponga más a la misma? .

A la inversa, los reactivos preguntaban sobre la postura de Andrés Manuel López Obrador, entonces Jefe de Gobierno del DF, o de una facción de los diputados del PRI, contrarios a la lideresa magisterial y a la administración panista. 

Durante cuatro sexenios, el gobierno federal sigue midiendo el pulso de la opinión pública sobre Elba Esther y los conflictos del SNTE.

Ahora, en la coordinación de opinión pública, toca preparar los cuestionarios a un equipo formado en el gabinete de comunicación estratégica, que encabeza Liébano Saenz, exjefe de la Oficina de la Presidencia en el sexenio de Ernesto Zedillo.

EFECTOS SECUNDARIOS 

UNIDAD. El PRI de Baja California enfila a definir a los candidatos que disputarán las cinco alcaldías de la entidad. En Tijuana, el médico Jorge Astiazarán Orcí es precandidato único, misma condición que tiene en Tecate el ingeniero César Rafael Moreno González de Castilla, exdirigente local de Canacintra; el diputado federal con licencia Gilberto Hirata Chico, en Ensenada, y Enrique Esquivel, en Rosarito. En Mexicali había tres aspirantes: el diputado local con licencia Elí Topete Robles; Isidro Preciado Durán, y el profesor Jesús Gómez Torres.

¿CENSURADO? A mediados de la semana, en uno de los restaurantes más porfirianos de Polanco, el abogado Canek Vázquez Góngora lamentaba el nada honroso mérito de convertirse en el primer funcionario de la administración peñista en separarse de su cargo. Apenas pasó tres meses al frente del Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Infonacot), al que llegó gracias al respaldo de Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada priísta en San Lázaro, pero sin reunir los requisitos estatutarios. Y antes de que incurriera en responsabilidades administrativas o fuera denunciado públicamente, decidieron removerlo... una semana después de la Asamblea de la CTM. En su lugar quedó César Alberto Martínez Baranda, quien hasta la semana pasada ocupaba una de las direcciones ejecutivas de Banca Interacciones, de la familia Hank. Trabajaba bajo las órdenes de Tamara Caballero Velasco y muchos gobernadores vivirán eternamente agradecidos de sus buenos oficios para gestionar líneas de crédito. En Interacciones, sin embargo, no deja buen sabor de boca, pues se lleva con él a 25 ejecutivos. Y en tanto, Vázquez Góngora se recupera del mal trago: pronto llegará a la Semarnat.

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