La juventud es una etapa de la vida de las personas que, en México, comúnmente se identifica entre los 15 y 29 años de edad. La población de este grupo de edad es heterogénea, pero comparte algunas características: por ejemplo, tienen la necesidad de integrarse en ámbitos sociales, políticos y económicos; requieren que la sociedad les facilite espacios y autonomía para vivir plenamente

No obstante, las inquietudes, habilidades y energía de los jóvenes, la expectativa de inserción activa en la sociedad con frecuencia presenta limitaciones. Las causas son diversas: padecen pobreza, existen restricciones al interior de la familia, falta de educación, capacitación y empleos; carencia de infraestructura social y productiva; entre otras.

Estas situaciones suelen agudizarse en las zonas rurales, lo que ha provocado la persistencia de la pobreza o impulsado la migración.

Por lo tanto, es indispensable mejorar las condiciones socioeconómicas de las localidades rurales para así propiciar el arraigo en los jóvenes de este medio.

La importancia de los jóvenes rurales es indiscutible; su participación en las actividades agropecuarias y rurales puede impulsar la productividad, el desarrollo de la agroindustria y de los servicios en sus comunidades. Esto es, los jóvenes pueden aumentar el dinamismo de la economía local.

Esto se debe a que son tomadores de riesgos y están abiertos a conocer y adoptar nuevas tecnologías, mejorar los procesos productivos y orientarlos hacia actividades diversas y más rentables.

A decir de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, las mujeres y los hombres jóvenes son el presente y el futuro de la seguridad alimentaria y nutricional mundial.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (cuarto trimestre, 2017), en México existen 31 millones de jóvenes, los cuales representan 25% de la población nacional; 51% de ellos se ubican en asentamientos menos urbanizados (menores de 100,000 habitantes).

Los jóvenes de localidades rurales (menores de 2,500 habitantes) contribuyen en esta participación con 22 puntos porcentuales (6.9 millones de personas).

Esto muestra que un poco más de la mitad de los jóvenes mexicanos vive en áreas con menor grado de urbanización donde las localidades y actividades rurales tienen una presencia relevante.

De acuerdo con la misma fuente, de los 15.8 millones de jóvenes de lugares menos urbanizados, 53% forma parte de la población económicamente activa y 95% de ésta se encuentra ocupado; 43% de los jóvenes ocupados vive en localidades rurales, principalmente dedicados a actividades primarias.

En contraste, de 47% de los jóvenes de las zonas menos urbanizadas que no son económicamente activos, 45% vive en el medio rural.

Si bien existe una proporción importante de población joven en el medio rural en edad de trabajar, gran parte de ésta no lo hace formalmente.

Lo anterior denota la necesidad de brindar mayores oportunidades laborales a este sector de la población. La siguiente edición abordará este tema.

*Xóchitl Gil Camacho. Especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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