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Los estados deberían cobrar más impuestos
La gran depresión Por: Enrique Campos Suárez
Qué puede hacer más feliz a un político que tener acceso a un buen presupuesto para gastar, sin tener la necesidad de ponerse a cobrar. No hay cosa más impopular para un gobierno que tener que cobrar impuestos.
En México, la facultad de recaudar la tiene la Federación, pero también los estados y municipios. Sin embargo, la mayor responsabilidad la lleva sobre su espalda el gobierno federal.
De los ingresos por concepto de impuestos, el Poder Ejecutivo federal carga con 80% de la recaudación, los estados 16% y los municipios no más de 4 por ciento.
Y no hay duda que los mejores cobradores de impuestos son los que están más cerca de los contribuyentes, aquellos que prestan servicios directos y conocen hasta de forma personal a los ciudadanos.
La mayor parte de los ingresos tributarios provienen de la recaudación que ejecuta el Servicio de Administración Tributaria de impuestos como ISR, IVA, IETU, IDE, ISAN, IEPS, tenencias y aranceles.
El impuesto sobre tenencia de un vehículo, por ejemplo, es uno que cobra la Federación pero que es 100% participable. Esto es, que entrega totalmente a los estados, por eso es que se detuvo su eliminación en meses pasados. Si la Tenencia fuera un impuesto local, habría tasas diferenciadas de cobro en el país.
Cada vez que se habla de reforma fiscal, se piensa en esta lista de impuestos federales. Se planea cómo aumentar la recaudación federal sin afectar a los más pobres y sin quitar más competitividad al sector privado. Pero muy poca atención se le pone a las posibilidades muy amplias de la recaudación a niveles locales.
La verdad es que los gobernadores, y de todos los partidos, han encontrado una zona de confort en estirar la mano para obtener recursos de la Federación. Y, en todo caso, presionar políticamente a través de sus partidos o sus bancadas si no los consiguen.
Pero el esfuerzo fiscal de municipios, pero sobre todo estados, es francamente bajo.
Por ejemplo, en la mini reforma fiscal del 2007 se planteaba un impuesto de 2% a las gasolinas para que los estados tuvieran la facultad de cobrarlo o no. El cabildeo político en el Congreso funcionó para que el impuesto se quedara, pero que no tuvieran las entidades del país la pena de andar cobrando a sus muy gentiles electores.
Un impuesto muy desperdiciado a nivel local es el Predial. Salvo el caso del Distrito Federal, la zona conurbada de la ciudad de México, Guadalajara o San Pedro Garza García, la verdad es que hay muchos estados que no saben, siquiera, qué propiedades se asientan en su territorio.
Está en marcha un trabajo conjunto entre Banobras y el INEGI para hacer un catastro moderno del país.
Obviamente, habrá muchas entidades en las que no se podrán cobrar impuestos por las ventanas de cartón, pero hay otras donde seguro se van a encontrar con palacios estilo Versalles.
El Distrito Federal sí le quiere sacar todo el jugo al predial. Tanto, que se ha dedicado hasta a fotografiar casas y comercios, tanto en sus fachadas como de forma aérea para que cuando alguien reclame un pago, le muestren la foto de su propiedad.
Muchas de las buenas intenciones de la Convención Nacional Hacendaria del 2004 se toparon con el dique de los partidos políticos y no prosperaron muchas de las propuestas inicialmente planteadas.
Así que no hay duda que los estados y los municipios necesitan hacer un mayor esfuerzo fiscal. La reforma tributaria que se tendrá que discutir a partir de septiembre próximo tendría que incluir mayores obligaciones recaudatorias para las entidades del país.
Posiblemente con ese incentivo habrá gobernadores que piensen que mejor prefieren apoyar el IVA generalizado, antes que tener que molestar a sus ciudadanos con impuestos locales.