Las personas tienden a subestimar la gravedad de las situaciones.

Nassim Nicholas Taleb, ensayista e investigador.

Dos de los temas que más afectan las finanzas de las familias son la tendencia a sobreendeudarse y la baja proclividad al ahorro.

Evidentemente, existen factores relacionados con el nivel de ingreso que inciden sobre ambos temas; sin embargo, distintos estudios muestran que existe una influencia fundamental de sesgos cognitivos y de conducta que llevan a las personas, incluso a aquellas con niveles medios o superiores de ingreso, a actuar de manera poco favorable para su interés económico.

En el estudio “Exponential Growth Bias and Household Finance”, de Victor Stango y Jonathan Zinman, se detallan dos tipos de estos sesgos.

El primero, llamado sesgo de pago/interés, se refiere a la tendencia que tienen las personas a subestimar el tamaño y efecto del interés asociado a una serie de pagos futuros en relación con una deuda. El segundo sesgo, llamado de valor futuro, es la tendencia a subvaluar el valor futuro de los rendimientos que por un ahorro o inversión podemos obtener en el tiempo.

De acuerdo con el estudio, ambos sesgos, que coinciden para afectar negativamente las decisiones de deuda y ahorro de las personas, están relacionados a su vez con un sesgo denominado de crecimiento exponencial. Éste se refiere a la tendencia que tenemos a calcular, de manera lineal, el comportamiento del valor en el tiempo, cuando en realidad éste tiende a comportarse de manera exponencial.

El estudio señala que este sesgo provoca que las personas tiendan a presentar este comportamiento de subestimación de la carga de los intereses de una deuda, particularmente en deudas de corto plazo o revolventes, como son las asociadas a instrumentos como las tarjetas de crédito, que por su propia naturaleza tienden a tener las tasas de interés más altas.

El ejemplo más claro se da cuando una persona quiere pagar con su tarjeta de crédito un producto como una televisión y va pagando los mínimos a la tarjeta.

Raramente las personas alcanzan a calcular de manera adecuada cuál será el efecto de los intereses del pago de dicha deuda, por lo que si a ello sumamos que, en la mayoría de las ocasiones, se desconoce el interés asociado a la tarjeta de crédito (y que incluso la decisión de contratación de una tarjeta rara vez se vincula con buscar el interés más bajo), frecuentemente encontramos que el efecto de pago de intereses en una deuda como la del ejemplo termina por representar más de 50% del valor original del producto adquirido.

Por el contrario, cuando una persona está ante la decisión de ahorrar, particularmente en momentos la percepción es de tasas bajas. este sesgo provoca que el potencial ahorrador no sea capaz de valorar adecuadamente el efecto de acumulación exponencial que tendrán los ingresos obtenidos por el rendimiento futuro, haciendo crecer su ahorro en el tiempo.

Ello es particularmente notorio, por ejemplo, cuando se le plantea a una persona el siguiente ejemplo hipotético: dos personas ahorran para su retiro, empezando una (la persona X) a los 25 años a ahorrar durante 10 y otra persona (la Y) decide ahorrar precisamente cuando la persona tiene 35 años y hasta su edad de retiro. Ante un escenario de iguales montos de ahorro mensual y tasas de rendimiento asociadas, tiende a pensar que la persona Y tendrá más dinero al momento del retiro, por tratarse de más años de ahorro. Sin embargo, la realidad es lo contrario, porque la acumulación más temprana genera un efecto exponencial del rendimiento que favorece el crecimiento mayor del ahorro.

Para la mayoría de las personas, la conjunción de estos sesgos genera malas decisiones de endeudamiento de corto plazo y una poca proclividad para tomar decisiones de ahorro, condiciones ambas que generan hábitos financieros negativos y consecuentemente disminuyen la posibilidad de un futuro bienestar financiero.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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Raúl Martínez Solares

CEO de Mexicana de Becas

Economía Conductual

Desde 2006 fue Director Comercial de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo y a partir de enero de 2012 es Director General de esa empresa.

Es especialista en temas de estrategia de negocios y mercadotecnia; Economía Conductual, cambios demográficos y ahorro previsional de largo plazo, como pensiones y ahorro educativo.