Con la nominación oficial de Joe Biden por parte del Partido Demócrata, y de Donald Trump por el Republicano, oficialmente la campaña por la Presidencia de Estados Unidos ha iniciado. El resultado de esta elección definirá el rumbo que tomará el mundo en décadas por venir, sobre todo en materia de comercio internacional.

El presidente Trump no ofrece nada nuevo ni diferente de lo que ha sido su primer mandato, mientras que la plataforma de Biden sugiere que su administración será todo lo que, según ellos, Trump no ha sido: una administración que tratará de unir a los estadounidenses, particularmente a las minorías, en momentos profundamente difíciles debido a la pandemia del Covid-19, el colapso de la economía y los movimientos raciales. En el plano internacional, Biden ofrece trabajar incansablemente para reinstaurar el liderazgo mundial de Estados Unidos, a través de reconstruir las relaciones con los aliados tradicionales, respetando siempre la gobernanza internacional.

Pero, en los temas de comercio internacional, existe una inesperada convergencia entre las propuestas de ambos candidatos. Forma parte de la plataforma electoral de ambos la idea de que el comercio no ha “cumplido sus promesas” a los trabajadores estadounidenses, en virtud de que muchas compañías han salido de EU, reduciendo los empleos. Adicionalmente, se ha incrementado el riesgo de que, en situaciones como la pandemia actual, la dependencia de las cadenas de suministro globales se convierta en una amenaza para la seguridad estadounidense. En particular, la plataforma de Biden establece que cualquier acuerdo comercial que se negocie en su administración deberá incluir disciplinas ambientales y laborales; la novedad es que sugiere incorporar también estándares en derechos humanos, aunque no explica cómo se haría esto, a diferencia de los temas ambientales y laborales, en donde sí menciona el precedente del T-MEC

Respecto de China, la crítica de Biden no es que Trump haya iniciado una guerra comercial, sino que se hizo de manera solitaria, sin el apoyo de los aliados comerciales de Estados Unidos. Siguiendo esa misma línea, declaran que utilizarán agresivamente los mecanismos contra las prácticas desleales, a la vez que se perseguirá a los países que manipulen artificialmente su moneda.

Cuando comparamos estos dichos con la política comercial de Trump en los últimos años, la convergencia en este tema es clara. De hecho, no me sorprendería que una de las batallas principales en los debates presidenciales sea para ver quién se posiciona como el más radical en materia de comercio exterior. No olvidemos además que, en el bando demócrata, tanto Elizabeth Warren como Berny Sanders expresaron posturas muy duras en la materia, por lo que a Biden le podría beneficiar hacer lo mismo, y acercarlo con el segmento más progresista de su partido.

Aunque se ha convertido en un lugar común en las campañas electorales en Estados Unidos señalar al comercio internacional como un “problema que resolver”, el hecho de que el universo de ideas que ambas campañas expresan en esos temas sea tan similar no es de ninguna manera casualidad, sino que más bien indica un profundo cambio en la percepción de Washington sobre el comercio internacional que, posiblemente, llegó para quedarse.

*El autor es profesor de comercio internacional en la Universidad Panamericana; Durante 20 años desarrollo actividades en el gobierno federal en temas de negociaciones comerciales internacionales. El autor agradece la contribución de Rosangel Hernández Mendoza en la revisión de este texto.

Twitter: @JCBakerMX

Juan Carlos Baker

Académico

Pistas de aterrizaje

Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana. Durante veinte años trabajó en la Secretaría de Economía, en la Subsecretaría de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la que fue titular entre 2016 y 2018.