El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) es también un índice de popularidad del gobierno en turno.

Está claro que cuando mejor les iba a los consumidores, con tasas de creación de empleo al alza, con la economía creciendo arriba de 2%, con la libertad hoy perdida de andar en las calles sin temor a una pandemia, esos consumidores se mostraban desconfiados, enojados y muy en línea con el discurso de quien ese entonces era el eterno candidato opositor a la presidencia.

Los consumidores toman decisiones de compra de acuerdo al dinero que traigan en la bolsa, claro, pero también por la percepción que tienen del entorno. Y son realmente pocos los que leen los indicadores financieros para tomar esas decisiones y son más los que escuchan y siguen los discursos políticos.

No hay otra forma de explicar que este ICC, que elaboran de manera conjunta el Banco de México y el Inegi se disparara al cielo tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador.

Entre sus primeras acciones y la evidente falta de estrategia de gobierno, para los analistas quedó claro que el panorama del país era sombrío, pero no para los consumidores entrevistados que llevaron el ICC a niveles históricos.

Y aunque la economía mexicana se estancaba trimestre a trimestre, los encuestados dejaban ver su entusiasmo por la transformación prometida.

Pero llegó la pandemia y con ella el confinamiento y sus efectos económicos.

Si el triunfo electoral de López Obrador había dejado ver el despegue de un cohete, la pandemia mostró una caída en picada también vertical de ese indicador. Sólo que el despegue provocado por la 4T era por una percepción y el derrumbe era por una realidad de la suspensión de la mayoría de las actividades económicas.

El ICC, tras el impacto inicial en la economía de las medidas sanitarias, se ha comportado como la misma reapertura. Parece haber dejado de lado el seguimiento del discurso presidencial para atender las razones de la economía propia y del entorno.

La 4T dejó una marca, una montaña, en este índice y ahora parece regresar a la congruencia de una economía con problemas.

No se ve que en este indicador pesen ya esas palabras mañaneras de que estamos en recuperación económica en forma de “V”, de que en marzo se habrán recuperado todos los empleos perdidos, de que estamos requetebien.

Los 36.7 puntos del ICC de noviembre de este año son los de una economía que sale de una recesión global repentina y profunda y que ahora lucha por tener la mayor recuperación posible.

Son consumidores que hoy confían más en sus capacidades personales para estar mejor dentro de un año respecto a la situación actual, que en la capacidad del gobierno de llevar al país a un mejor escenario que se pueda constatar en noviembre del 2021.

La baja en la popularidad presidencial se le nota a este ICC, pero la cruda realidad de una crisis económica como la actual le ha regresado a este indicador ese componente económico que perdió en ese sueño colectivo de la campaña electoral y el triunfo de la 4T.

Menos seguimiento al discurso de AMLO

  • Si el triunfo electoral de López Obrador había dejado ver el despegue de un cohete en el ICC, la pandemia mostró una caída en picada también vertical de ese indicador. Sólo que el despegue provocado por la 4T era por una percepción y el derrumbe era por una realidad de la suspensión de la mayoría de las actividades económicas.
  • El ICC, tras el impacto inicial en la economía de las medidas sanitarias, se ha comportado como la misma reapertura. Parece haber dejado de lado el seguimiento del discurso presidencial para atender las razones de la economía propia y del entorno.
  • No se ve que en este indicador pesen ya esas palabras mañaneras de que estamos en recuperación económica en forma de “V”, de que en marzo se habrán recuperado todos los empleos perdidos, de que estamos requetebien.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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