A finales del siglo XX, surgió una teoría elaborada por el economista Michael Porter denominada estrategia competitiva, que cita cómo una empresa o grupos de empresas de una región determinada pueden transformar una ventaja en una estrategia competitiva, que les permita obtener beneficios económicos y permanencia en el sector en que se desarrollan.

Estas asociaciones e interrelación de empresas se han denominado de diferentes maneras, una de ellas son clusters o agrupamientos productivos, teniendo auge en varios países del mundo y México no fue la excepción.

La moda empezó a dejar sentir sus efectos, varias instituciones y centros de docencia empezaron a crear clusters a lo largo y ancho del país, se formaron de todo tipo, y muchos de ellos por interés de algún sector. Los resultados obtenidos han sido bajos; las expectativas creadas no se alcanzaron, y, más aún, causó desánimo entre los convocados.

La experiencia generada es necesario capitalizarla, por lo que a continuación se citan puntos importantes de los agrupamientos productivos:

Son de formación natural, ya están hechos, no hay que crearlos y mucho menos por ocurrencia.

No son un fin, son el medio. El fin es crear mejores competencias en las empresas para que generen valor en sus productos y mejoren su rentabilidad.

Están formadas por empresas e instituciones dentro de un mismo negocio con interrelaciones entre ellas de competencia y, a su vez, de colaboración.

Implican trabajo individual dentro de las empresas para reforzar sus competencias, que les permita atender mejor a sus clientes.

Deben colaborar con empresas del mismo sector e instancias relacionadas, para que su entorno tenga mejores condiciones de operación y estimule el desarrollo de la zona.

Los resultados a esperar son a mediano y largo plazo. Los logros en el corto sirven para mantener la motivación para seguir trabajando.

Están hechos para hacer negocio y obtener utilidades.

Las empresas están dirigidas por personas, el cambio de actitud es necesario para el logro de los objetivos.

No son estudios de casos y tampoco generan soluciones mágicas.

Las empresas agropecuarias para mantener su competitividad en el entorno actual de negocios pueden utilizar está herramienta de trabajo. FIRA cuenta con servicios de apoyo técnico y financiero para que las empresas se organicen en clusters y mejoren su rentabilidad en forma sostenible.

*Eduardo Trejo González es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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