Cada persona es distinta, no sólo en sus necesidades, sino también en su personalidad y en su forma de enfrentar las situaciones que nos presenta la vida. Por eso mismo los consejos de finanzas personales que para unos son muy útiles, para otros quizá no lo sean tanto. Vale la pena aclarar que los conceptos son universales, pero la manera como debemos aplicarlos varía dependiendo de nuestro caso particular.

Por ejemplo: las personas que empiezan a trabajar tendrían que ahorrar al menos 10% de ingreso para el retiro, durante toda su vida laboral. Hay mucha gente que no lo hizo, que hoy tiene 40 años y busca empezar. Ellos tendrían, seguramente, que separar más de 15% de su salario para poder alcanzar su meta.

Imagínate que nunca en tu vida has ahorrado, sientes que tus finanzas no son para nada holgadas y de repente algún experto te dice que deberías ahorrar 17% de tu sueldo mensual para tener un retiro digno. Suena como algo imposible. Mucha gente se resignaría sin ni siquiera intentarlo. No hay manera.

Pero ¿qué tal si empiezas con 2% de lo que ganas? Por ejemplo: si ganas 10,000 al mes, tendrías que separar 50 pesitos cada semana. Eso suena bastante alcanzable.

Esto significa: dar pasos pequeños, pero en la dirección correcta. Recordemos que para poder correr, tenemos que aprender primero a caminar. Esa es la idea.

Los pasos pequeños nos dan pequeñas victorias que a la larga pueden hacer una gran diferencia, si se hacen de manera progresiva. Si se construye sobre ellos. Así se logran los cambios significativos.

Ahora piensa en alguien como Martha, una lectora, mujer de clase media, quien me decía: “por más que lo intento, no puedo ahorrar”. Ella tenía unas deudas con su tarjeta de crédito y por lo mismo, parte del dinero que ganaba, era para pagar el mínimo. Pero también le encantaba hacer una pausa y comprar con sus compañeros de oficina, su café del día. También salía a comer con ellos en restaurantes cercanos.

Era muy claro que ella podría cambiar algunas cosas pequeñas. Por ejemplo: algunos días podría llevarse café de su casa en un termo que lo mantiene caliente por varias horas. Eso sería fácil de implementar y podría ahorrarse al menos 100 pesos cada semana. Quizá un día a la semana podría también llevar comida de su casa, en lugar de salir.

¿Qué hacer con ese dinero extra que estaba ahorrando al haber implementado estos pequeños cambios? Aquí entra mucho la psicología de las personas. Algunos expertos dirían que lo más sano sería abonarlo directamente a la tarjeta de crédito, para reducir la deuda de forma más rápida.

Pero depende mucho de los hábitos de Martha. Dado que no tenía ningún colchón para emergencias, y tampoco estaba preparada para un gasto irregular futuro (por lo que tendría que usar nuevamente su tarjeta para financiarlo), otra posibilidad es depositarlo en una cuenta de Cetesdirecto para ir construyendo un colchón y un monto que le sirva para pagar, al menos de manera parcial, ese gasto irregular.

La respuesta no es obvia y depende muchísimo del análisis de cada caso particular, incluyendo las tendencias y la psicología de la persona. No siempre lo que es financieramente óptimo funciona mejor. Entender esto es importante.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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