México ha sido una potencia en la producción de mariguana en condiciones de ilegalidad, ¿seguirá siéndolo en esta nueva etapa, de droga legalizada? Para prosperar en un entorno de prohibición se necesitan organizaciones que, además de tener creatividad en logística clandestina, fueran capaces de hacer la diferencia por su capacidad violenta y corruptora. Nadie superó a los cárteles mexicanos y colombianos. En un mercado de mariguana legalizada, el liderazgo será para aquellos que tengan acceso a mercados de capital y sean capaces de invertir en investigación y desarrollo, además de innovar en servicio al cliente.

¿Podremos hacerlo? En México hay 66 municipios en los que se produce mariguana ilegal. Tienen potencial para convertirse en capitales de la nueva industria, pero también enormes retos. La legalización es condición necesaria pero no suficiente. Se requieren normas que sirvan para crear una industria legal, donde se generen empleos y oportunidades para el desarrollo rural. Estrategias para impulsar a los servicios asociados (spas, cafés, hoteles, clínicas, formación de capital humano, etcétera).

La iniciativa aprobada en el Senado mexicano es un paso adelante, respecto al anterior intento de legalizar la “mota“, pero deja pendientes muchas cosas, en materia de salud pública, seguridad y promoción económica. Se crea un Instituto para la Regulación de la Mariguana. ¿Cómo se evitará la burocratización? ¿Qué harán para resolver el tortuguismo de Cofepris, que lleva tres años sin crear la regulación necesaria? En la discusión en el Senado no se entró a fondo en los detalles de lo económico. ¿El modelo mexicano privilegiará a pequeños productores o dejará el negocio para las grandes corporaciones, como ocurre en Canadá?

El país de la hoja de maple es líder mundial en esta industria. Sede de la mayor corporación legal dedicada a la cannabis, Canopy, además de albergar a otras cuatro empresas “mariguaneras” que tienen un valor de mercado superior a los 1,000 millones de dólares. El caso de Canopy es significativo porque se trata de una corporación en toda forma. Cotiza en Bolsa, rinde informes trimestrales y opera en 10 países, donde tiene plantaciones y/o puntos de venta.

El mercado es enorme y no deja de crecer. Las ventas de mariguana legal en Estados Unidos pasaron de 5,700 millones de dólares en 2015 a cerca de 20,000 millones de dólares en 2020. En California, el mayor mercado local del mundo, la tasa de crecimiento de la mariguana legal es 23% anual, pero el mercado negro crece a una tasa aún mayor. Esto es un recordatorio de que la legalización debe ser muy cuidadosa con los aspectos regulatorios. Entre más complicadas son las reglas, más atractivo es el camino de la informalidad.

En México, estamos entrando en la dimensión desconocida. Luego de años de prohibición y guerra, caminaremos en otra dirección. Canadá y Uruguay son los primeros dos países del continente que siguieron este camino y pueden servirnos como referencia. Canadá cobra un impuesto de 10% sobre el valor de la venta de los productos de cannabis. Uruguay nos puede contar lecciones de la complejidad de regular los locales autorizados para la venta en un entorno latinoamericano. También descubrió que los individuos y empresas que quieran dedicarse a la cannabis deben tener en cuenta el riesgo que esto puede traer para sus operaciones en Estados Unidos, donde sigue siendo ilegal a nivel federal. Los vendedores de mariguana entran en lista negra del Tesoro.

Canadá y Uruguay son referentes, aunque debemos reconocer que somos un caso único: el primer país con grandes cárteles de narcotráfico y epidemia de violencia narcocriminal que da el paso de legalizar la mariguana. ¿Se reducirá la violencia con esta decisión? ¿Bajará la corrupción de jueces y policías? ¿Podremos mejorar la vida de campesinos que ahora se dedican a sembrar clandestinamente? ¿Habrá oportunidades para que los narcos participen legalmente?

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.