A pesar de que en la mayoría de los países de América Latina el registro de ingresos de mujeres a educación primaria y secundaria es ligeramente más alto que el de los hombres, menos del 10% de las niñas mexicanas piensan optar por carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) en comparación con el 27% de los niños mexicanos, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Estas decisiones no se toman por diferencias biológicas; la sociedad enfrenta estereotipos donde no existe un aprendizaje sociocultural en el que las mujeres que se desarrollan en estos rubros sean un modelo a seguir y las niñas puedan identificarse con ellas desde temprana edad.

Es necesario compartir sus historias, las historias de las mujeres que buscaron una carrera dentro de estos ámbitos para motivar a las niñas a desarrollar un pensamiento analítico y de resolución de problemas con lo que puedan ellas también escribir sus propias historias y contribuyan a su vez al desarrollo científico y tecnológico del planeta.

Reconociendo sus logros

Estas historias de mujeres inspiradoras van desde la científica Marie Curie, pionera en el campo de la radioactividad y primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades; Ada Lovelace, fundadora de la informática científica y primera programadora quien ha inspirado a muchas mujeres a interesarse en la programación de computadoras.

La doctora Ellen Ochoa, primera hispana en ir al espacio al servir en una misión de nueve días a bordo del transbordador Discovery en 1993; tiene un registro de casi mil horas en órbita y antes de ser astronauta se dedicó a la Ingeniería de Investigación.

Las mexicanas Ali Guarneros, maestra en ingeniería aeroespacial, se especializa en el desarrollo de cohetes suborbitales y satélites de órbita inferior y pertenece a la NASA; Silvia Torres Peimbert, la primera mexicana en obtener un doctorado en Astronomía y que ocupó la presidencia de la Unión Astronómica Internacional; Susana López Charretón, doctora en Virología y especialista en rotavirus, reconocida en 2012 con el premio “La Mujer en la Ciencia”.

El valor de las aportaciones de estas mujeres, por mencionar solo algunas, nos deja ver claramente que sus logros son el fundamento de los avances actuales en innovación y tecnología, así como también nos pone de manifiesto su importancia en los avances futuros.

Diferentes iniciativas en todo el mundo como Womentech o SheStartup permiten que las mujeres sean fuente de inspiración; la perspectiva femenina única crea más diversidad de pensamiento y opinión, lo que abre el futuro a nuevas ideas que representan a toda la población.

El bien común

Las carreras STEM en el mercado laboral son un factor esencial para la innovación, los avances tecnológicos y el desarrollo económico de los países dentro de la industria, la aviación, las tecnologías verdes y el sector energético, entro otros; es por ello que buscar la participación de mujeres como líderes de la innovación y cambio social podría representar el aumento de más del 50% del PIB de México, ya que muchos de los empleos mejor pagados pertenecen a las carreras STEM y esto seguirá en ascenso durante la evolución de la Industria 4.0 y la conformación de un mundo social y económicamente sostenible e igualitario.