En RSE no hay blancos ni negros, sino una escala de grises, determinada por las estrategias sociales de cada empresa.

En RSE no hay blancos ni negros, sino una escala de grises, determinada por las estrategias sociales de cada empresa

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no tiene blancos ni negros, tiene grises . Desde la primera vez que escuché esa expresión, me ha parecido muy interesante. En especial porque me hace pensar en dos asuntos: el primero es que las estrategias sociales corporativas pueden ser tan variadas como el número de empresas existentes en el mundo y el segundo es por el hecho de que la RSE es dinámica.

Lo anterior quiere decir que una empresa puede tener distintos niveles de compromiso e involucramiento con la sociedad a lo largo de su existencia. En algún momento, su compromiso puede estar cargado hacia el color negro y en otros tiempos puede estar cargado hacia el blanco, pero siempre dentro de esta gama de grises.

Afortunadamente, he encontrado lo que desde mi punto de vista es un planteamiento conceptual serio que describe de forma estructurada esta expresión tan usada por algunos. Los Principios para la Inversión Social (PSI, por su sigla en inglés) fueron creados por el Pacto Mundial de la ONU en colaboración con el Centro de Ética San James y el Comité de Fomento de la Filantropía Corporativa. Estos principios tienen por objetivo proporcionar un marco a las empresas que busquen implementar prácticas de inversión social o filantropía. Lo interesante de estos principios es la claridad con la que describen las diversas formas que puede llegar a tener una inversión social efectiva en las empresas.

Por medio de una metáfora llamada el continuo organizacional , los PSI ilustran siete formas o etapas en las que una empresa puede situarse con base en su compromiso -o falta de compromiso- con la sociedad. Si alineamos estas siete etapas en una tabla horizontal, en el extremo izquierdo se ubica la actividad principal de la empresa, donde la única responsabilidad del negocio es obtener beneficios económicos, y en el extremo derecho de la tabla se encuentra la filantropía, descrita como la donación de recursos privados para propósitos sociales. Un extremo podría ser el color blanco y otro el negro. Entre estos dos puntos se encuentran cinco etapas en las que se puede situar un modelo empresarial dependiendo de las expectativas de retorno económico y de la conexión que tengan sus acciones sociales con la actividad principal de la empresa. Estas cinco etapas son: negocio responsable, negocio inclusivo, valor compartido, negocio social e inversión social.

¿Serán estas categorías las formas de los grises de la RSE? Hay una publicación muy interesante al respecto realizada por el Centro Regional del Pacto Mundial para América Latina y el Caribe (puede descargarse en www.centroregionalpmal.org), en la que se ilustra cada una de estas etapas con casos reales de empresas que operan en Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Paraguay, Perú, Uruguay y México. Los invito a conocerlas y analizarlas con detalle para fortalecer las estrategias sociales de sus empresas.

*Coordinador del Pacto Mundial en México.?Twitter: @RodolfoSagahon