Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

Las burbujas estallan

La guerra monetaria que se está viviendo no busca el daño económico a otros, simplemente está buscando salvar el pellejo económico propio.

Hay crisis que a pesar de gestarse frente a la mirada de todo el mundo no son detectadas, como la subprime de Estados Unidos que reventó en el 2008 o como la crisis bancaria mexicana que estalló en diciembre de 1994.

Pero hay otras burbujas que crecen a la vista de todos. Es más, alentadas y toleradas por los mismos mercados que acaban por convertirse en enormes problemas. Y hoy una de esas crisis está en puerta.

El mundo está en una guerra monetaria intensa. Que más que buscar el daño de las economías ajenas, busca salvar el pellejo económico propio a cualquier precio.

Estados Unidos tiene las tasas de interés en el piso desde hace algún tiempo y no logra levantar el vuelo económico que salve a su economía de la racha de desempleo más fuerte en muchas décadas.

Y por ello no duda en utilizar la maquinaria de fabricar dólares para inundar el mercado con billetes verdes.

El mecanismo, que está por ampliar la Reserva Federal la próxima semana, consiste en comprar los bonos del gobierno para soltar esa liquidez en el merado.

Pero el dinero de los particulares necesita moverse y ante la falta de rendimientos, los mercados emergentes se convierten en destinos para obtener algo, lo que sea, con una apuesta al riesgo.

JP Morgan calcula que durante la primera mitad de este año, el tsunami de dólares de los países desarrollados a los emergentes levantó una ola de 51,000 millones de dólares invadiendo todos los recovecos financieros donde se obtenga un rendimiento.

Cada mercado emergente tendrá sus ejemplos, pero el mexicano es muy claro. La tasa líder de los certificados de la Tesorería a 28 días cerró 66 puntos base por debajo de la tasa de referencia del Banco de México.

Y si los inversionistas están dispuestos a tolerar una tasa de un Cete a 28 días en 3.84% es porque en ello llevan una ganancia superior a lo que les da su mercado de dólares nativo con tasas de cero por ciento.

Así que la ola de dólares llega a México, compra pesos, compra estos papeles de deuda mexicanos, obtiene una tasa atractiva para ellos y de paso una ganancia cambiaria por la presión que ejercen esos recursos en la revaluación del peso.

Así sucede hasta que la burbuja revienta, porque no hay duda que esas olas pegan contra el suelo cuando llegan a la orilla.

La llegada de esos capitales de forma masiva a la economía mexicana no le hacen un favor a nadie.

Porque su salida es tan sencilla como su entrada, pero sus efectos son muy malos cuando la huída es intempestiva y masiva.

El efecto del pánico en el mercado cambiario ha llevado a la cotización peso-dólar a devaluaciones importantes en el pasado lejano y reciente.

Además de que impacta en el terreno comercial, porque la apreciación excesiva de la moneda implica una pérdida de competitividad en las exportaciones que se encarecen.

El éxito en la recuperación económica está en las exportaciones esencialmente del sector automotriz y si México es una víctima de la guerra de las divisas, puede perder dinamismo en este importante sector y en otros.

Lo que son las cosas. Ahora que los diputados no se aceleraron con su vieja idea de ponerle impuestos a los capitales especulativos, es cuando más pudo servir la idea. Lo que pasa es que nunca le atinan.

Brasil ya tenía un gravamen a los capitales financieros que entrarán a su mercado, pero ahora que es un mercado de moda, atrajo más recursos y se vieron obligados a cobrar más caro el derecho de admisión.

En fin que el mundo está en presencia de una enorme burbuja, como antesala de una crisis, y ésta es una de esas burbujas que estallan y causan estragos.

La primera piedra

El Grupo Financiero Banorte no está tomando pasos como para consolidar un tercer lugar en el sistema bancario mexicano. Lo que hace es pensar como un banco grande que tiene ganas de convertirse en la gran institución mexicana de alcance mundial.

Pensar en Ixe Grupo Financiero, como puerto de extensión en sus negocios y la incorporación de Guillermo Ortiz Martínez como su futuro Presidente, es la visión de un grupo financiero que le tiene ganas al mundo.

Los bancos extranjeros llegaron a México a comprar las instituciones que no pudieron trascender más allá de estas fronteras.

Banorte podrá estar en poco tiempo con la mirada puesta, en las grandes ligas, en una más amplia internacionalización.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete