La pandemia de Covid-19 que provocó la cuarentena sanitaria en nuestro país en marzo del año pasado, ha tenido un comportamiento más errático del que en principio se anticipaba pero cercano al que preveían quienes anticipaban factores agravantes: que no se encontrara rápido una vacuna, que la vacuna presentara dificultades para su aplicación masiva rápidamente a nivel mundial y que no existiera un tratamiento accesible y claro para su atención (como fue con la influenza H1N1, hace algunos años).

El primer golpe lo recibieron Europa y después EU entre mayo y junio el año pasado. A nivel mundial, esa primera oleada alcanzó niveles de aproximadamente 120,000 contagios diarios; la segunda oleada alcanzó niveles superiores a los 700,000 contagios diarios y la tercera oleada niveles de 900,000 contagios diarios. Ahora, esta cuarta oleada a nivel mundial y tercera para México, se encuentra en niveles superiores a los 500,000 contagios diarios, parecido a lo que tuvo entre octubre y diciembre del año pasado.

En el caso de México, la primera oleada se presentó hace aproximadamente un año con niveles de 7,500 contagios diarios y cerca de 800 fallecimientos diarios. La segunda y más grave oleada tuvo en su pico niveles superiores a los 20,000 contagios diarios y una mortalidad de 1,600 casos diarios. 

Ahora, la tercera oleada presenta niveles máximos de más de 9,000 casos diarios y en tendencia creciente, si bien el número de fallecimientos es sensiblemente menor (de aproximadamente un tercio de los de julio del 2020).

El porcentaje de pruebas que resultan positivas en nuestro país alcanzó entre abril y agosto del año pasado niveles superiores a 50%, para situarse en cerca de 16% en mayo de este año. Sin embargo, en esta nueva oleada, la tasa de positividad se ha duplicado respecto del nivel más bajo reciente.

A nivel mundial se han aplicado 3,500 millones de vacunas (siendo que muchas de ellas requieren una doble aplicación), con una población mundial de cerca de 8,000 millones de personas fuera de países avanzados la vacunación es muy lenta e incluso en estos países han presentado problemas que impiden alcanzar los niveles óptimos inoculación. 

Este avance precario ha favorecido el surgimiento de variedades con características de mayor tasa de contagio y más agresivas, tal como la variante Delta, detectada originalmente en la India.

En México con 127 millones de habitantes, y un poco más de 83 millones de personas mayores de 19 años, se reportan 51 millones de dosis aplicadas: 21 millones de personas con esquema de vacunación completo y 14.7 millones con esquema parcial. Menos de 45% de la población de más de 19 años tiene al menos una vacuna. Adicionalmente se tienen cerca de 16 millones de vacunas no aplicadas, en poder de las autoridades sanitarias.

En cuanto a mortalidad, la cifra oficial de fallecimientos en México es de 235,000 personas, pero el exceso de mortalidad reportado es de 493,000 muertes. Poco menos de 260,000 personas adicionales han fallecido, ya sea por Covid (la mayoría), o por falta de atención de otro tipo ante la saturación del sector salud.

Mientras no tengamos mayor velocidad de vacunación, una política de comunicación clara en relación con las medidas de prevención del contagio, políticas más activas en temas como pruebas a los visitantes y rastreo, la probabilidad de que esta tercera ola crezca aumenta, con las consecuentes afectaciones en mortalidad y en freno a la precaria recuperación económica.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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