(Segunda y última parte)

La innovación tecnológica ha cambiado mucho la manera de administrar nuestras finanzas personales, aunque en comparación con otros países todavía falta mucho por hacer. En la primera parte hablamos de varias cosas importantes como: transferencias electrónicas, banca móvil, ahorro automático, aplicaciones con tarjeta de débito y aplicaciones de aseguradoras que nos hacen la vida más fácil.

Una de las cosas que personalmente me han cambiado la vida es la posibilidad de tener mi presupuesto actualizado en mi celular. De esta forma, cuando estoy en el supermercado, o a punto de hacer una compra grande, puedo abrirlo, saber cuánto puedo gastar y si no es suficiente, tomar una decisión informada: ver de qué otra categoría puedo sacar o qué tendría que sacrificar si quiero seguir adelante con la compra.

En otros países existen protocolos que permiten a otras aplicaciones conectarse a todas nuestras cuentas, en cualquier banco, casa de bolsa o empresa de inversión. Bajan así nuestros saldos en y movimientos en tiempo real. Esto da pie a una enorme variedad de aplicaciones, porque permite consolidar y visualizar toda la información financiera actualizada en un solo lugar. Se puede generar mucha información como por ejemplo la evolución de balance personal y de nuestro patrimonio. Podemos ver nuestro patrón de gasto y ciertas tendencias; también revisar cómo vamos con nuestro plan de retiro, entre otras cosas.

Lamentablemente en México no es posible. A lo más que podemos aspirar es a usar ciertas aplicaciones que se conectan con algunos bancos (no con todos) nada más, pero no a las empresas que manejan nuestras inversiones o a las afores.

Otra cosa importante que ha permitido la tecnología y que a mí me gusta mucho es el crowdfunding y sus distintas aplicaciones: préstamos de persona a persona, crowdfunding inmobiliario, fondeo para proyectos solares, factoraje, arrendamineto entre muchos otros. Es un modelo que me encanta porque da otro tipo de oportunidades para potenciar el patrimonio (es otra clase de activo a considerar, siempre atendiendo a los riesgos y de manera muy diversificada) pero además porque pienso que el mundo está evolucionando, lentamente, hacia modelos de economía compartida que ofrecen esquemas de ganar-ganar. De ahí el éxito de empresas como Uber o Airbnb. En el caso específico, personas o empresas que necesitan dinero (financiamiento) pueden obtenerlo a un costo mucho menor que en un banco; quien tiene excedentes para invertir obtiene un rendimiento significativamente mayor a otros instrumentos de deuda (pero con mayor riesgo).

No puedo dejar de mencionar, para terminar, una tecnología que es revolucionaria y que también logrará cambiar al mundo como lo conocemos: el blockchain, que es tan importante como el Internet mismo. hoy en día hay muchas empresas que están usando soluciones basadas en blockchain, como por ejemplo el control de la cadena de suministro, por mencionar solo una.

El blockchain no es sólo el bitcoin, que fue sin duda su primera aplicación importante como moneda virtual. También está el ethereum que, entre otras cosas, permite la ejecución automatizada de contratos inteligentes. Hay también monedas estables (ligadas al valor del dólar estadounidense u otras monedas, o bien al oro) que han permitido el desarrollo de aplicaciones de finanzas descentralizadas (DeFi), que abren nuevas y grandiosas posibilidades para el manejo de nuestro dinero, de una forma mucho más transparente, en un mundo cada vez más digital. El mundo está cambiando mucho más rápido de lo que nos damos cuenta; por eso vale mucho la pena empezar a familiarizarnos con ello.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com