En 1800 el mundo tenía 1,000 millones de habitantes, en 1950 eran 2,500 millones, en el 2019 ya eran 7,800 millones y en el 2050 se espera lleguen a 9,800 millones, según la ONU.

El crecimiento de la población en el siglo XXI ya no seguirá el ritmo exponencial que tuvo a lo largo del siglo XX, pero aun así, habrá un aumento de 83 millones de personas cada año.

La explicación del aumento constante de la población es la reducción de la mortalidad por mejoras en las condiciones de sanidad de la población y el acceso a los sistemas de salud.

Hacia el 2050, los países menos desarrollados serán los que van a crecer más en el número de habitantes. La India tendrá casi la quinta parte de la población mundial con 17% de la misma.

En los próximos 30 años, los países que tendrán las mayores tasas de crecimiento van a ser la India, Nigeria, República del Congo y Pakistán.

La esperanza de vida aumenta y se reducen las diferencias en la brecha entre los países ricos y pobres. Esto por la dramática caída de la mortalidad infantil, el control del VIH, mejor tratamiento y la prevención de las enfermedades infecciosas.

En la actualidad, la esperanza de vida a nivel mundial es de 72 años y en el 2050 será de 77 años y de 85 en los países más desarrollados.

La población se hará más vieja. La media mundial de edad ahora es de 32 años y en el 2050 será de 36 años. Esta realidad implica grandes retos y una gran presión a los sistemas de salud y de pensiones.

La migración, en principio, va a resolver la falta de población de los países ricos. Esto a pesar de las tensiones internacionales que ésta provoca.

Todavía no queda claro los efectos del cambio climático sobre la población mundial. Lo que sí se sabe que va a suceder es el  aumento en el número de los migrantes desplazados a consecuencia del mismo (refugiados ambientales).

Para el 2050, las actuales enfermedades tendrán un comportamiento distinto. El VIH/SIDA ya no será un problema, pero crecen las enfermedades cardiovasculares y el Alzhéimer.

Las muertes por cáncer será posible eliminarlas. Van a estar dadas las condiciones técnicas para hacerlo, pero el acceso a las mismas requiere de grandes inversiones de recursos por parte de los sistemas de salud de los países.

Un problema nuevo serán las superbacterias, producto de las que resisten a los actuales antibióticos. Las expectativas, de no hacerse nada, serán que en el 2050 éstas puedan causar epidemias que provoquen la muerte de 10 millones de personas.

Las expectativas son que en los próximos años se van a generar nuevas maneras de hacer frente a enfermedades, habrá nuevas soluciones al problema de alimentación y generación de energía. (Con información de Bruno Martín, El País, domingo, 12.11.17)

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.