Es realmente sorprendente confirmar cómo López Obrador sigue teniendo amplia legitimidad, a pesar de las medidas impopulares o equivocadas que puede haber desatado desde que asumió la Presidencia electa. A pesar de las fuertes complicaciones que ocasiona, su “guerra contra el huachicoleo” tiene un respaldo electoral de al menos 62%, según recientes estadísticas del Reforma. ¿A qué se deberá?

Peña Nieto perdió la legitimidad por cosas menores; Calderón por no tan menores y a Fox el bono democrático le duró escasos meses. ¿Por qué en el caso de AMLO sucede más bien lo contrario? A la torpe decisión del aeropuerto y a los recortes en áreas estratégicas de la economía, supo oponer otras o al menos una retórica que parecen al menos haberle perdonado sus decisiones, y eso que a nuestro juicio no se trata de cosas menores.

Es verdad que López Obrador asumió la Presidencia con un apoyo electoral histórico desde la instauración de la democracia (53%), que lejos de disminuir parece que aumenta. ¿Será su famosa frase de que el pueblo no se equivoca y que él se identifica con el pueblo, lo interpreta, le pertenece? Si vemos el apoyo recibido y perdido por otros mandatarios no parecería ser el caso. Es más, parecería lo contrario: un par de medidas de gobierno toscas como el desgobierno de Ayotzinapa y la Casa Blanca fueron suficientes para enterrar a Peña Nieto en lo más profundo del Hades. ¿Por qué parece que con López Obrador es justo lo contrario? A pesar del desabasto de gasolina, el dólar ha bajado, la Bolsa subido y el riesgo país disminuido —lo que a nuestro juicio obedece a las declaraciones de Powell en el sentido de que la Reserva Federal no subirá seguramente por un buen tramo las tasas de interés en los EU, aunque Urzúa pretenda colocarse las medallas—.

Ahora bien, es conocido el dicho de que puedes engañar a todo el mundo un periodo corto de tiempo o a un sector de la población todo el tiempo, pero lo que no puedes hacer es engañar a todo el mundo todo el tiempo, lo que encajaría además con su concepto populista de pueblo. ¿Puede engañar a todos los mexicanos de lo certero de sus decisiones en un sexenio de dos meses? Tal vez. ¿Puede lograr mentir a sus incondicionales todo el sexenio? Quizá. Pero, ¿podría engañar a todos los mexicanos todo el sexenio? No lo vemos tan fácil. Muchos de los que votaron por él votaron más en contra de Peña y del sistema que por su persona; y hay un grupo de empresarios informales, que sobreviven a la economía, que están acostumbrados a funcionar a pesar del gobierno (la economía informal representa más de 57.5% de la economía). ¿Aguantarán éstos de la misma manera que sus incondicionales “chairos”? (aunque no me guste usar este término). He aquí el fondo de la cuestión. Porque esta parte de su voto no duró si votó por él es en parte porque esperan resultados inmediatos; y éstos parece al menos que van a tardar en producirse. No hay que olvidar que algunas calificadoras han reducido la esperanza de crecimiento para el 2019 en un pírrico 1% (aunque se trate todavía de la minoría, que no espera un aumento de la economía muy superior a 2%, empezando por el propio gobierno federal y la Secretaría de Hacienda, que formalmente han desechado un crecimiento cercano a 4%). Estados Unidos reducirá su grado de crecimiento; el Brexit complica la situación de la Unión Europea y del Reino Unido en grados cercanos a la recesión a nuestro juicio; el T-MEC corre el riesgo de complicarse en su proceso de aprobación por la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, y un desabasto del petróleo mal administrado fue el fin del inicio de Chávez. El miedo no anda en burro.

¿Cuánto le aguantará la mayoría de la población los dolores de parto de la 4T a Andrés Manuel? No sabemos, pero más vale que no se confíe; que piense que está llamado a ocupar un lugar mesiánico en la historia mexicana, porque el que juega con fuego se acaba quemando, y AMLO está jugando al menos con cerillos y antorchas.

*Máster y doctor en Derecho de la Competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de Competencia, Protección de Datos y Consumidores del despacho Jalife& Caballero.