Una de las grandes noticias –quizá debería haber sido la más relevante- es la legalización de la marihuana para fines lúdicos que legisló el Congreso de la Unión en cumplimiento de una jurisprudencia que la legalizó con fines de desarrollo de la personalidad y puso fecha –que ya se había retrasado- para que legislara al respecto. 

¿Por qué toco el tema en un periódico de negocios? Porque la marihuana no es cosa de juego y tendrá una fuerte relevancia para la competitividad de las empresas mexicanas. En concreto, la marihuana “atonta” a muchos el cerebro, los desgana y lo que es peor, que está demostrado médicamente, predispone al consumo de drogas mayores  en un alto porcentaje. 

En esta ocasión no deseo hacer todo tipo de “filigranas mentales” como la de los editores de Nexos para decir que con dicha legalización los cárteles van a pagar impuestos, desaparecerán las muertes por crimen organizado y ¿quizá? se respirará en el país un paraíso de libertades individuales donde reinarán la solidaridad y no faltará comida para todos. 

A este tipo de pensadores o pansamientos Paul Krugman les llama “zombies”, como ideas falsas generalizadas que impiden el desarrollo de un país. Un servidor he trabajado con drogadictos y alcohólicos por más de una década y puedo señalar que los efectos son exactamente los contrarios. 

Me apoyo además, en los datos del Dr. Amen, médico que busca la rehabilitación de adicciones en pacientes especialmente jóvenes. Lo primero que llama la atención es que cuando realiza estudios en personas que han consumido drogas o alcohol por fuertes periodos de tiempo, el SPECT (el estudio fotográfico del cerebro), lo primero que muestra es la muerte de un número considerable de neuronas en los adictos a tales productos, y por tanto, menor rendimiento, en la escuela primero, pero después al intentar integrarse al personal de las empresas competitivas, donde lamentablemente muchas de ellas no dan el ancho y terminan por ser despedidas y desempleadas intermitentes pero constantes. 

¿Es esto lo que buscamos en nuestros jóvenes? Añadamos a lo anterior que México es un país donde los controles que se llegaren a establecer no se cumplen (droga, corrupción, seguridad) y veremos el efecto de la legalización de la marihuana para fines lúdicos multiplicado por n. ¿Tenemos la madurez de países como Uruguay y Portugal para utilizar la marihuana en dosis que no dañen el rendimiento laboral o estudiantil? Lo dudo: México es el país donde todo está permitido, especialmente lo que está prohibido. ¿Quién no consigue alcohol en tiempos de ley seca? 

Un país vale lo que valen sus jóvenes, que serán los emprendedores y fundadores de familia del mañana. Si les facilitamos el acceso a sustancias psicotrópicas, ¿podrá extrañarnos los bajos niveles educativos, aumento de la delincuencia, incremento que tendrá que hacer el gobierno en clínicas de rehabilitación? ¿Por qué no se dijo en la discusión que se recupera un adicto, en el mejor de los casos, de cada diez mil casos? ¿No afectarán estas sustancias la competitividad de las empresas mexicanas? Como diría AMLO: me canso ganso que la respuesta será afirmativa. 

*El autor es Máster y Doctor en Derecho. Profesor investigador de la Facultad de Negocios de la Universidad De La Salle Bajío y Profesor investigador de la Facultad de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana. Miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores. Socio fundador de la consultora Improve México.