La leche es uno de los 80 productos de la canasta básica de las familias mexicanas, por lo cual es importante que existan programas que incentiven su producción rentable. Cifras preliminares de la Sagarpa (2017) ubican a México como el octavo productor mundial de leche para el 2017, logrando producir tres de cada 100 litros en el mundo, en tanto que la Unión Europea sigue siendo el principal productor con 152.1 de 607.0 millones de toneladas

En nuestro país, el hato lechero está compuesto por 6.5 millones de cabezas. La productividad, medida en toneladas por cabeza, alcanzó en el 2017 un rendimiento de 1.86 toneladas; al cierre de este mismo año, la producción de leche de bovino alcanzó 11,807 millones de litros, es decir, 1.7% más que en el mismo periodo del 2016 (cifras preliminares Sagarpa, 2017).

La expectativa de producción de leche en México para el 2018 es de 12,026 millones de litros, crecimiento muy similar al del 2017, concentrando 79% de la producción en 10 estados en el territorio nacional, entre los cuales se encuentra Aguascalientes, ocupando el noveno lugar. La producción nacional está liderada por Jalisco, Coahuila, Durango, Chihuahua y Guanajuato. Para Aguascalientes, se espera un crecimiento de 6.2%, muy superior al promedio nacional (Sagarpa, 2017).

La vaca lechera tiene un promedio de vida productiva de cinco años, después de esa edad su rendimiento disminuye, debiendo ser desechada, por no ser costeable mantenerla en el hato productor. En México, la tasa de desecho recomendable en ganado bovino lechero en el sistema especializado ha pasado en los últimos años de 25 a 35%, donde, en muchos casos, se recurre a la importación de ganado de otras latitudes del continente y de otras regiones del mundo.

En México, el incremento en el tipo de cambio peso dólar ha ocasionado un encarecimiento en el ganado de importación, provocando con esto que empresas lecheras con esta dependencia incrementen sustancialmente sus costos de producción, a costa de mantener su nivel producción de leche; dada esta situación, ha habido importantes esfuerzos para incentivar a los productores a desarrollar sus propios remplazos; sin embargo, es una actividad que resta liquidez al negocio, por utilizar recursos de corto plazo para inversiones que se recuperan a largo plazo. Esta problemática provoca que muchos ganaderos vendan su ganado o definitivamente desistan de esta práctica, limitando con ello el mejoramiento sanitario y genético del hato lechero, además de comprometer la rentabilidad de la actividad.

En la siguiente publicación se abordará la forma en que instituciones de la banca de desarrollo pueden apoyar a los productores de leche en Aguascalientes.

Cupertino Gerón Díaz, Feliciano Martínez Valenzuela y Ana Rosa Aguilar Maldonado son residente estatal, especialista y promotora de FIRA en Aguascalientes, respectivamente.

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La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.