Muchas cosas que necesitamos en la vida cuestan dinero, desde la comida hasta el transporte. Aunque no nos guste, todos los días lo usamos y tomamos decisiones financieras. Dado que es limitado, tenemos que aprender a administrarlo bien y a dirigirlo hacia aquellas cosas que son más importantes para nosotros.

Por eso es tan importante saber qué es lo que queremos lograr. Si no tenemos eso claro, no podremos enfocar nuestros esfuerzos para alcanzarlos. En ese sentido, ¿qué es lo que más valoramos? ¿Cuáles son nuestras prioridades en la vida?

Todo eso parte de nuestro interior, de conocernos a nosotros mismos. Eso es lo que nos permite tomar decisiones acertadas y también lo que nos aleja de problemas. Por ejemplo, si sabemos que caemos demasiado fácil en tentaciones, entonces será mejor “olvidar” las tarjetas de crédito en casa si vamos a un centro comercial.

Dado que el ingreso es limitado (los recursos son escasos, como dicen los economistas), no hay forma de tener todo al mismo tiempo. Siempre tenemos que tomar decisiones sobre qué podemos comprar ahora y qué tendremos que dejar para el futuro. Aunque no lo parezca, estas decisiones tienen un impacto muy significativo en nuestra vida, y por ello no hay que tomarlas a la ligera. La herramienta más importante para ello es nuestro plan de gasto.

Por ejemplo, si queremos comprar hoy esa pantalla plana que está en oferta a “meses sin intereses”, ¿qué tendremos que sacrificar? ¿De qué tendremos que prescindir? ¿Estamos dispuestos a dejar nuestro ahorro para el retiro, por ejemplo?

Cabe aclarar que no hay respuestas equivocadas, porque todo depende de nuestros valores y de lo que en realidad será más importante para cada persona.

En fin, conocernos a nosotros mismos es fundamental en muchos aspectos de la vida y —por lo tanto— de nuestras finanzas personales. Por ejemplo:

• Saber qué es lo que más nos gusta hacer y conocer nuestro patrón de gastos nos permite tomar decisiones para enfocar más recursos en aquello que más disfrutamos.

• Si somos de los que no podemos ahorrar y sabemos que el dinero se nos va de las manos, entonces podemos hacerlo de manera automática, justo el día en que nos pagan la nómina. De esta manera, es dinero que no vemos, como si no hubiese estado ahí. Es una gran manera de ahorrar.

• Conocer nuestra tolerancia al riesgo nos permite tomar medidas para controlarlo y construir así un portafolio de inversión que sea adecuado para nosotros. De la misma forma, tener claros nuestros objetivos y nuestro horizonte de inversión nos permite elaborar una estrategia adecuada.

• Si hemos reflexionado en qué podría pasarnos si tenemos un accidente que nos impida trabajar de por vida, o si de repente le faltamos a nuestra familia, nos permite protegerlos. Por otro lado, el conocimiento propio nos permite elegir la combinación de deducible y cobertura más óptima en nuestro seguro de gastos médicos.

Conocernos a nosotros mismos nos permite tomar decisiones informadas. Si tenemos claro lo que queremos, podemos enfocarnos en conseguirlo.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com