Hay muchos caminos hacia la libertad financiera y sin duda uno de ellos, que puede funcionar muy bien para mucha gente, es el de la vida frugal. ¿En qué consiste? En vivir de manera prudente, sólo con lo necesario, sin lujos. Los que promueven este estilo de vida saben que se puede ser perfectamente feliz con menos cosas, pero también con menos estrés y preocupaciones. Una de sus cualidades es cuidar lo que se tiene, aprovechar los recursos y habilidades, evitando cualquier derroche.

Es importante aclarar algo: un estilo de vida frugal no significa estar siempre apretado y no darse ningún gusto en la vida. No se trata de ser tacaño y no gastar en nada que no sea estrictamente indispensable. Eso sería, de hecho, contrario a la frugalidad que tiene como objetivo mejorar nuestra satisfacción con la vida, optimizando los recursos que tenemos. Dicho de otra manera: si comes demasiado poco y te quedas con hambre, no estarías satisfecho. Ser frugal es comer lo justo para que te sientas bien contigo mismo.

Ser frugal es una alternativa conductual al consumismo que permite a las personas vivir de manera más satisfecha con lo que tienen y para lo que les alcanza. Pone énfasis en optimizar nuestros recursos para hacer más con menos. Aumenta de manera importante nuestro conocimiento sobre el dinero y nos permite tomar decisiones más inteligentes con lo que ganamos.

Pero sí implica, por ejemplo, vivir de manera distinta que la mayoría de las personas y hacer sacrificios de corto plazo que para muchos serían impensables.

Ahora bien: ¿cómo se puede utilizar la frugalidad para alcanzar la libertad financiera? A través de los siguientes pilares:

1. Cortar el gasto innecesario. La idea fundamental es que, contrario a lo que la publicidad y el estilo de vida consumista nos han hecho pensar, la realidad es que los seres humanos no necesitamos demasiado para ser felices. Una vez que tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas de alimentación, vivienda y condiciones de salud, somos libres. No se necesitan otros bienes, uno es libre de ir a lugares, usar sus manos para construir o reparar cosas, etcétera.

2. Vivir sin deudas. No se necesita pedir prestado y pagar intereses para vivir con calidad. Al contrario, las deudas representan un compromiso que nos genera estrés y nos limita en la toma de decisiones. Nos quitan libertad.

3. Invertir inteligentemente y no dejar dinero en el banco (salvo lo poco que se podría necesitar para una emergencia). Alguna vez leí una metáfora que decía: una cuenta bancaria es prácticamente como una cubeta con un pequeño agujero. La inflación se va comiendo parte de nuestro dinero, tan poco a poco que ni nos damos cuenta. Las personas frugales optimizan sus recursos y por lo mismo invierten sus excedentes en un portafolio diversificado, con visión de largo plazo y con un perfil de riesgo adecuado, en instrumentos eficientes como ETF indexados.

4. Aceptan dinero gratis, que otras personas rechazan. Por ejemplo, hacen ahorro deducible en su afore o en planes personales de retiro y aprovechan los demás beneficios fiscales que la ley ofrece. Aprovechan las aportaciones del patrón en su fondo de ahorro para hacer más. Aquellos que tienen acceso a planes privados de retiro en su empresa, en los cuales el patrón aporta una cantidad adicional a la que ahorra el empleado, maximizan esta prestación.

5. Usan transporte público y si por el lugar en donde viven necesitan automóvil, compran uno usado en buenas condiciones y que ofrece un buen consumo de combustible. Algunas incluso lo trabajan en sus ratos libres, para obtener un ingreso adicional.

6. Aprenden a vivir en espacios pequeños, que suelen ser más económicos. Muchísima gente en México gasta la tercera parte de su ingreso en el pago de la hipoteca (algunos incluso en rentar una casa grande). Con razón no pueden ahorrar para su retiro: no les alcanza. Las personas que llevan un estilo de vida frugal tienen de por sí pocas cosas y se adaptan a un espacio pequeño, que además puede ser muy eficiente y económico.

7. Aprenden a hacer cosas por sí mismas y disfrutan con ello. Saben cocinar, aprenden a remendar la ropa, hacen trabajos en casa que otras personas contratarían de manera externa.

Hay personas que han adoptado un estilo de vida frugal y han podido retirarse definitivamente antes de cumplir 40 años. Lograron ahorrar más de la mitad de su ingreso mensual y juntar una cantidad suficiente para continuar viviendo, con este estilo de vida, sin tener que preocuparse más por trabajar. Aunque muchos lo siguen haciendo, en cosas que les apasiona.

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JoanLanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com