EL noroeste del país es la región más afectada por el paro de las actividades no esenciales, decretado el pasado 31 de marzo. Mensualmente, estas medidas imponen a su economía, un quebranto equivalente a 4.5% de su Producto Interno Bruto (PIB) anual, poco más de 135,000 millones de pesos. Los cinco estados que la integran: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Chihuahua, ocupan 32% de la superficie continental del país, sobre la cual habita 11.2% de los mexicanos, quienes aportan 11.6% del PIB nacional. Cada habitante de la zona produce, en promedio, un PIB superior en 12% al del conjunto de la población de México. Es también la zona del país con mayor participación en las exportaciones industriales (29%), al grado de que sus ventas foráneas per cápita son 2.58 veces superiores a la media nacional.

Una fuerte participación en las actividades manufactureras, muchas de las cuales se vieron obligadas a suspender sus actividades, explica la severidad de los impactos observados en Chihuahua, Sonora y Baja California, los cuales ascienden a montos mensuales equiparables al 5.6% de su PIB anual en el primer caso, y de 5.2 y 5.1% en los dos restantes. Baja California Sur computa daños del mismo orden que su vecino del norte, pero en este caso la causa principal es la parálisis de los servicios turísticos, pues esta entidad, con una población de 5% del total regional, aporta 31.1% del valor de la producción bruta del sector en todo el noroeste. La entidad mejor librada es Sinaloa (-3.7% de su PIB anual), lo anterior en virtud de su vocación agropecuaria, tareas cuya continuidad no se vio comprometida por el combate a la pandemia del Covid-19.

Con algunas variaciones mínimas entre los estados, la participación media de los salarios en el valor agregado en estas entidades es de apenas 25.7 por ciento. Por esta razón, aun cuando las medidas de emergencia sanitaria establecen la continuidad en el pago de salarios de los trabajadores en las actividades no esenciales, el impacto sobre el ingreso de los hogares es marginal, pues éste no depende en lo fundamental del pago de los mismos, sino de los ingresos derivados del excedente bruto de operación, tanto por parte de las empresas formalmente establecidas, como el obtenido a través de “empresas” no constituidas como tales, las cuales se asocian a las denominadas actividades informales. Así, la contracción del ingreso de los hogares del noroeste, será de -4.1% del ingreso anual por cada mes de emergencia sanitaria en las condiciones actuales, es decir, ligeramente inferior a la del PIB.

La mayor reducción en esta variable ocurrirá en el estado de Chihuahua (-5.3%), en tanto la menor, en Sinaloa (-3.4 por ciento).

Las tres actividades económicas del noroeste con los mayores daños en el valor de la producción bruta y el empleo son: la fabricación de equipo de transporte, la manufactura de maquinaria y equipo, las industrias eléctrica y electrónica y la construcción. La primera golpea especialmente a las economías de los estados de Sonora, Chihuahua y Baja California, en tanto estas últimas dos entidades son también sacudidas por las dificultades en la segunda. Por su parte, la industria de la construcción está entre las tres más afectadas en ambas variables, la producción bruta y empleo, en todos los estados de la región.

La economía del estado de Sonora también resiente los efectos del desplome en las actividades de la minería no petrolera y, como ya mencionamos, Baja California Sur es especialmente sensible a las fluctuaciones del nivel de actividad en el sector turístico.

La menor disponibilidad de ingresos en los hogares del noroeste está desinflando los niveles de consumo privado en bienes y servicios ofertados en la región, especialmente en los servicios inmobiliarios, el comercio al menudeo, la industria alimentaria, los transportes y el almacenamiento, los servicios financieros y los servicios de hospedaje y alimentación.

Las manufacturas más vulneradas por las medidas de emergencia sanitaria son también las más sensibles a las variaciones en las exportaciones. Hace unos días el Inegi reportó el desplome de 25.5% en las ventas foráneas de la industria automotriz entre el mes de marzo del 2020 y el mismo mes del 2019. Distintos analistas están anticipando una caída anual de 30% en las exportaciones del sector. Si esta tendencia se extiende a las ventas internacionales de maquinaria y equipo, así como a las de las industrias eléctrica y electrónica, el descalabro sería de grandes proporciones. La elasticidad total de las exportaciones en estas actividades económicas del noroeste es del 0.244, lo que quiere decir que una contracción de las exportaciones de la magnitud mencionada, provocaría una disminución del 7.5% en el valor de su producción bruta total en el año 2020.

Si se conjugan ambos elementos, es muy probable que al final del año la caída en el PIB alcance una cifra de dos dígitos no solamente en la economía del noroeste, sino en el conjunto de la economía mexicana, así como en todas las regiones con mayor integración al mercado exterior (las de la frontera norte, el altiplano centro-norte y la propia región centro de México).

Investigadores Nacionales del Conacyt, adscritos al Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Autónoma de Coahuila.