Donald Trump viajó a la frontera con México para realizar su epílogo de gobierno: el muro.

Divisorio, etnocentrista y carente de rasgos diplomáticos, Trump encontró en el muro el ente supremo de la semiótica personal que, como un breve tuit, facilita el entendimiento y la manipulación entre sus seguidores que habitan en su pequeño mundo.

El actual presidente de Estados Unidos ha dejado a su paso los suficientes rastros para que la historia lo contemple como el peor mandatario en la historia del país.

Si en la noche de Halloween de 1938 la lectura de La guerra de los mundos causó pánico entre miles de radioescuchas estadounidenses, ya que intuían ser víctimas de una invasión extraterrestre, los tuits de Trump sobre el asalto al Capitolio provocaron cinco muertos. 

El mismo número de muertos que hubo en Quito, Ecuador, tras escuchar un episodio de la novela de Herbert George Wells.

En el epílogo de Trump aparecen las peores escenas del presidente estadounidense durante su Gobierno.

Fue divisorio porque en la polémica encontró su hoja de ruta. Sin polémica las redes sociales se desaniman, es decir, se quedan sin alma.

Fue etnocentrista porque al promover un nacionalismo irracional pudo controlar mejor a la población. La misma que sufrió las externalidades de los aranceles.

Fue un presidente carente de diplomacia porque se pensó único en el mundo.

Stephen Dando-Collins escribe una analogía entre Calígula y Trump en su libro Calígula: El emperador loco de Roma (Ed. La Esfera). “Comparten rasgos sociópatas porque exhiben una aparente falta de rubor o de culpa por lo que dicen o hacen y ni Calígula ni Trump han sentido remordimientos sobre sus deslices, y bromean sobre su mal comportamiento”.

Trump fue divisorio en Charlottesville al señalar que en el choque entre supremacistas y antifascistas había gente buena en ambos grupos.

Fue etnocéntrico cuando siguió las pautas de odio que le propuso Steve Bannon a través del veto migratorio a ciudadanos de varias nacionalidades solo por ser islamistas. A diferencia de Charlottesville, en este caso, a millones partidarios del Islam Trump los estigmatizó como malas personas.

No le interesó cultivar la diplomacia con México. Por el contrario, hizo públicas las palabras que ningún presidente de Estados Unidos le había dedicado a los mexicanos: violadores.

Los presidentes Peña Nieto y López Obrador nunca hicieron uso de la diplomacia para frenar la retórica de odio de Trump en contra de México.

El famoso orgullo del Servicio Exterior Mexicano (SEM) quedará marcado por su silencio cómplice.

Los diplomáticos del SEM guardaron silencio el día en que Luis Videgaray entregó a Jared Kushner la distinción llamada Águila Azteca. Los diplomáticos del SEM también son cómplices de las palabras de agradecimiento que le dedicó el presidente López Obrador a Trump en su viaje a Washington el año pasado. Gracias por el buen trato de Trump a México.¿What?

"Quiero agradecer al gran presidente de México. Él es un gran caballero, un amigo mío. El presidente (López) Obrador es un hombre que realmente sabe lo que está pasando. Ama a su país y también ama a Estados Unidos" (AFP), dijo Trump ayer con el muro de escenografía patética.

Frente a la amenaza de Trump de imponer aranceles a los productos mexicanos, el presidente López Obrador modificó su política migratoria e impuso una inspirada en Jeff Sessions y su Tolerancia Cero.

El paso de Trump por la presidencia es una advertencia para México. No es optativa la necesidad de diversificar las alianzas estratégicas.

Si con el muro no lo entendemos, no tendremos solución.

Se va Trump, se queda el odio.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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