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La MLS y cómo el negocio puede mejorar una liga
La liga ha sabido mejorar a través de los años y hoy es una buena opción para los jugadores.
Hace algunos años los futbolistas más reconocidos del mundo no miraban mal terminar sus días como profesionales en Estados Unidos, un país donde llegarían como las grandes figuras, con toda la atención sobre ellos y una maquinaria de marketing y publicidad que los convertiría en estrellas de Hollywood. Todo esto en realidad no ha cambiado, excepto que los jugadores deciden voltear a la MLS ahora como una opción deportiva completa y que cada vez más mejora a nivel competitivo en el ámbito internacional.
Un par de ejemplos para dimensionar el antes y el después. Hristo Stoichkov llegó a la liga estadounidense en el 2000, cuando su mejor momento lo había pasado ya seis años antes y previamente había militado en Japón y Emiratos Árabes Unidos, ya pensando más en el retiro y en juntar recursos para lo que seguiría de su vida; en cambio, David Beckham apareció en un momento de madurez que todavía lo llevó a ser considerado por Milán y PSG para jugar con ellos.
La MLS ha crecido principalmente en la forma de institucionalizar el torneo. Es un campeonato que ficha a futbolistas que todavía tienen que aportar en la cancha, como el caso de David Villa, que tras dos semanas de juego con su nuevo club ya fue considerado el futbolista de la jornada, pero también está Kaká, quien marcó en su estreno, y llegarán Steven Gerrard y Frank Lampard, además de las estrellas que ya están ahí.
En México parece que nos seguimos conformando con que lleguen futbolistas de mucho renombre, como el caso de Ronaldinho, y además permitirle absolutamente todo. Que no entrene, que no juegue, que ponga en duda si quiere estar o no en el futbol nacional. En Estados Unidos ha quedado claro que en la última década las estrellas que arriban hacen una actuación decorosa o mucho más que eso, como pasó con Beckham o Thierry Henry, quienes se ganaron el corazón de los aficionados con un precepto básico: la deportividad absoluta.
Hace unas semanas, Gonzalo Pineda, jugador de Seattle, decía que hace algunos años en los vestidores del futbol mexicano, la liga estadounidense era vista como la última opción para continuar su carrera como profesional, pero ahora eso se ha modificado. El ex jugador de Chivas y Pumas dice que ahora le llaman sus compañeros desde aquí para preguntarle sobre su experiencia, las condiciones de empleo, porque están interesados en emigrar.
Es verdad que a nivel deportivo, en competencias internacionales, el futbol local de la nación de los hijos del tío Sam no ha dado un paso solvente, que es ganar la Concachampions, al final del día es el único comparativo real para medir las distancias entre los campeonatos de la Concacaf. Pero con el paso de los años se demuestra que la MLS es un certamen sólido económicamente, y quienes no lo son como el caso de Chivas USA es preferible desaparecerlos y darlos a otro grupo de empresarios para empezar de cero.
La MLS tiene además tres franquicias entre las 10 más valiosas de América según Forbes México y nada tiene que ver la historia, sino es por los valores y activos que tiene el club, que van desde la infraestructura hasta los jugadores.
Además, el campeonato en gran medida por los fichajes extranjeros ha dado un paso a la internacionalización, gracias a los acuerdos con Sky para transmitir la MLS en Inglaterra y el reciente contrato que tiene con Audi y algunos más, como por ejemplo el de Adidas.
La Liga MX sigue siendo un futbol regional, donde el único mercado fuera de nuestras fronteras además del sur de Estados Unidos está en Centroamérica, donde vía TDN se transmiten algunos juegos; en cambio Brasil y Argentina tienen a la televisión como un gran aliado, porque llega a más 50 países en el mundo, y ahora está también la MLS que tiene repercusiones en las mejores cadenas de TV de EU y ha ido ganando terreno en Europa.
¿De verdad importa que la MLS haya superado a la Liga MX a nivel comercial y de marketing? Sí... porque el futbol es un negocio y éste ayuda a más ingresos, y éstos representan la posibilidad de mejorar infraestructura, capacitación, proyección mundial, mejores fichajes y al final todo se traduce en lo más importante: un incremento en el nivel deportivo.