El jueves 1 de septiembre del año pasado mi columna se publicó con el siguiente encabezado: Josefina: ¿La alcanzarán? ¿Le alcanzará? En el texto argumenté que las expectativas de la entonces aspirante a la candidatura de Acción Nacional a la Presidencia de la República eran superiores a las de sus dos contendientes, tanto que en ese momento tenía yo la apreciación de que era inalcanzable. Concluí así el tema: Me la imagino candidata del PAN en el 2012 pero, sinceramente, veo muy difícil que esto le alcance para ser la primera mujer Presidente de nuestro país . Siete meses después, cumplido mi primer pronóstico, he reafirmado mi opinión sobre la segunda cuestión. Siento sumamente difícil el éxito de Josefina en los comicios del próximo 1 de julio. El grado de dificultad para un triunfo electoral de la panista se elevó luego de que, en contraste con su tendencia política que es de derecha, comenzó su campaña con el pie izquierdo.

A partir de su protesta en el Estadio Azul -protestó porque los acarreados se salieron al comenzar su discurso-, la señora Vázquez Mota y su equipo -donde hay más jefes que apaches- han caído en una sucesión de pifias que eslabonadas forman una pesada cadena que mantiene su campaña atada a la mediocridad y que incide en los resultados de las encuestas de intención de voto. Aunque continúa en el segundo lugar está, peligrosamente, más cerca del tercero que, esperanzadoramente, del primero.

Los focos rojos se encendieron en el cuarto de guerra blanquiazul donde ayer se anunció un golpe de timón y la incorporación de más jefes, en su mayoría panistas que responden más a las órdenes e intereses del Presidente de la República, que personas identificadas con el josefinismo -si es que éste existe-.

Pobre de Josefina Vázquez Mota, tan lejos de Dios y tan cerca de la estructura del PAN, no quisiera estar en sus zapatos -entre otras cosas porque son de tacón alto-.

El alud de erratas e incidentes ha sido continuo. Falta de coordinación hubo cuando A contrató camiones que saldrían a la una y cuarto de la tarde del Estadio donde B, que al parecer no estaba enterado de lo anterior, programó la toma de protesta de la candidata pasadita de la una. Los que observamos lo anterior podemos pensar cuatro cosas: 1.- A y B no tienen acoplamiento y comunicación entre sí. 2.- En su lucha por el poder interno A hace que lo que B planea salga mal. 3.- A y B son pendejos. 4.-¿Qué espera Josefina para despedir a los dos?

Luego, Josefina Vázquez Mota muy ufana de su amistad con Mario Vargas Llosa, quien la elogió en Lima, Perú, posó con él en histórica fotografía que alguien de su ineficaz equipo sube al Facebook y le atribuye al autor de Conversaciones en la Catedral ser Premio Nobel de la Paz. Cuando uno se entera de esto piensa dos cosas. 1.- Él o la que le asignó a Vargas Llosa el Nobel de la Paz es un pendejo (a). 2.- ¿Qué espera Josefina para despedirlo (a)?

Apenas al iniciar su campaña Josefina, en Teziutlán, Puebla, tiene un lapsus, se equivoca y expresa: Voy a fortalecer el lavado de dinero . Es obvio que su intención no era decir eso. Pero lo dijo y entonces uno piensa dos cosas: 1.- Por rodearse de pendejos ya la contagiaron. 2.- Tiene que despedir a alguien antes que al de arriba se le ocurra despedirla a ella.

En el periodo de intercampaña, que en el caso del PAN fue muy corto, ocurrió el Sotagate. La grabación clandestina de una conversación entre Josefina Vázquez Mota y su colaborador Agustín Torres fue difundida en los medios. En ella la candidata blanquiazul le endilga a su correligionaria Alejandra Sota el calificativo de pinche y la acusa de filtrar sus llamadas telefónicas. También afirma que el secretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, está grabando su conversación en lugar de estar grabando a El Chapo. Se entiende que la grabación fue hecha durante la guerra interna panista que culminó con la elección de Vázquez Mota como candidata. Pero fue filtrada a los medios por alguien. Según Javier Lozano lo hizo el PRI. Al saber lo anterior uno piensa tres cosas. 1.- Si la filtró el PRI ¿quién se la hizo llegar a este partido? 2.- ¿El adjetivo de pinche para la señora Sota será una manera cariñosa de dirigirse a ella o un reproche hacia el fuego amigo? 3.- ¿No sería más correcto que Genaro García Luna persiguiera a El Chapo aunque no le grabara sus conversaciones?

Para proseguir con la crónica de desatinos consignaré uno que fue inevitable y sin culpables: Durante su exposición en el Foro de Seguridad y Justicia, la candidata de Acción Nacional sufrió un desvanecimiento, según ella a consecuencia de un padecimiento gripal y el fuerte sol que hubo en el mitin anterior celebrado en Huejutla, Hidalgo. Esto fue desmentido por Augusta Díaz de Rivera, su vocera -habrá que comentar que para que campee la equidad de género dentro de su dream team tiene vocero y vocera-, quien manifestó que el desvanecimiento fue debido a la baja presión que la aspirante a Presidenta padece.

Al saber esto sólo pensé una cosa. 1.- ¿Por qué no se pusieron de acuerdo vocera y candidata?

Al otro día, para desmentir rumores de un mal estado de salud, Josefina se sometió a una rigurosa rutina de ejercicios que le debe de haber dejado el cuerpo adolorido y que no es lo más indicado para quien sufre baja presión -como dijo su vocera- y tampoco es lo que los médicos prescriben a quien se encuentra agripada, como dijo la propia Josefina. Al verla tan entregada al ejercicio pensé una cosa y sentí dos. Pensé:

1.- De lo que es capaz de hacer alguien, independientemente de su género, que ansía el poder. Sentí: 1.- Una íntima admiración por la obstinación y voluntad de hierro de la panista. 2.- Un poco de pena ajena.

El Jueves Santo, uno de los genios del brillante staff tuvo la fabulosa idea de aprovechar el éxodo vacacional para repartir volantes a los automovilistas en la caseta de cobro de la Autopista de Cuernavaca. La caravana de la aspirante panista entorpeció aún más el de por sí desquiciado tráfico y retrasó más a los vacacionistas. Por si fuera poco, para aprovechar la cercanía y dado que ya estaban del otro lado de la caseta, enfilaron el autobús rumbo a Tres Marías. En dicho lugar su presencia fue rechazada por clientes, viajeros y comerciantes. Al saber lo referido pensé cuatro cosas: 1.- ¿Qué no es suficiente el bombardeo de spots en la radio y en la tele sino que además, los panistas, creen necesario el refuerzo publicitario con volantes? 2.- ¿Qué el volanteo no es más propio para la elección de la Sociedad de Alumnos de una prepa que para la elección presidencial? 3.- Es lógico que luego de volantear tuvieran hambre, pero hubiera sido más inteligente y sano hacerlo en sus casas de regreso a la ciudad y no ir al lugar donde se iban a encontrar a las personas por cuya impertinencia retrasaron en su viaje. 4.- Pienso que los que sugirieron la excursión gastronómica lo hicieron al tenor de la mexicana frase: Sin quecas no hay paraíso.

La campaña apenas empieza y pese a los errores y al fuego amigo -ambos van continuar-, la señora Vázquez Mota puede ganar los comicios de julio siempre y cuando se conjuguen los siguientes factores: Que en el segundo de los dos debates a Enrique Peña Nieto lo descubran con el chícharo de un apuntador electrónico en el oído y que en el micrófono del aparato transmisor esté Carlos Salinas dictándole qué decir; que a su vez, al día siguiente, se filtre a los medios de comunicación la grabación de una conversación telefónica entre Andrés Manuel López Obrador y Hugo Chávez en la que el primero calificara de pinche al ingeniero Cárdenas y el venezolano pusiera a su disposición, dando pelos y señales: cantidad y forma de entrega, recursos económicos suficientes para comprar millares de votos y decenas de jefes de casilla y funcionarios electorales, condicionada la victoria a que, bajo el mando del tabasqueño, México encabece con Venezuela y Cuba el Bloque Revolucionario Latinoamericano. Así, Josefina tendría oportunidad de ganar la gran elección, siempre y cuando, además, el jefe supremo de Acción Nacional -cuyas iniciales son Felipe Calderón- llegara a un acuerdo con Elba Esther Gordillo para que Gabriel Quadri, candidato de Nueva Alianza, simulando a Diego Fernández de Cevallos en el 94, permaneciera en silencio y fuera de foco un par de semanas después del precitado debate. Sólo así.