Al igual que otros estados del país, Jalisco es ya presa de la absurda y brutal espiral de violencia desatada en el sexenio de Felipe Calderón y que, de un momento a otro, trastorna el estado de relativa paz que se vivía en la entidad.

Los narcobloqueos de la tarde del sábado 25 de agosto y la madrugada del domingo 26 de agosto confirman que Jalisco entró al grupo de estados donde la paz social se rompió, al igual que Chihuahua, Baja California, Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán y Zacatecas.

Da rabia observar cómo estados que apenas hace cuatro o cinco años se podían transitar con seguridad y confianza, ahora se han convertido en territorios inseguros y peligrosos, como Zacatecas o Michoacán. Debemos asumir que Jalisco está ya en este grupo, aún contra la postura inamovible del gobierno de Emilio González Márquez de que la violencia y la inseguridad en Jalisco no se comparan con la de otras entidades. No es así. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el sexenio de Felipe Calderón se han cometido 116,005 homicidios violentos, de los cuales 2,585 ocurrieron en territorio jalisciense, lo que convierte a esta entidad en la sexta más violenta del país, detrás de Chihuahua , Estado de México, Guerrero, Sinaloa y Distrito Federal.

Los narcobloqueos ocurridos el pasado fin de semana confirman la alteración rápida que vive Jalisco en cuanto a seguridad se refiere. Los 28 bloqueos representan además el desafío de mayor envergadura que las fuerzas de seguridad del estado y de los municipios enfrentan en Jalisco.

Los narcobloaqueos anteriores del 16 de enero y el 1 de febrero de 2011 y el pasado 9 de marzo, ocurrieron en la zona metropolitana de Guadalajara. El fin de semana pasado las organizaciones criminales, presumiblemente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), operaron en al menos otros quince municipios, abarcando una buena parte del territorio del estado.

Según la autoridad estatal, en voz del secretario General de Gobierno Víctor Manuel González Romero, en esta ocasión el Código Rojo (el manual de procedimientos ante una situación de violencia como la que se vivió el fin de semana) funcionó mejor en esta ocasión que en los narcobloqueos anteriores y se congratuló de la buena coordinación entra policías estatales y municipales.

Pero los narcobloqueos del 25 y 26 de agosto revelan una alta vulnerabilidad de las fuerzas de seguridad estatales. Revela que un cártel de la droga puede trastornar y poner en riesgo la vida de cientos de miles de habitantes, sin sufrir ninguna baja por parte de la autoridad. El sábado pasado un civil murió en uno de los bloqueos.

Cada vez que ocurren los narcobloqueos se muestra que el crimen organizado va muy adelante del Estado y sus aparatos de seguridad en cuanto a forma de operar, recursos y logística para cumplir los objetivos que se proponen. Y a diferencia de lo que dice el gobierno de Jalisco y el gobierno de Calderón, esta guerra no se va ganando, porque la base territorial del Estado mexicano está minada por completo.

Este fin de semana en la costa de Jalisco se contaba cómo el jefe de plaza del narcotráfico citó al alcalde y al secretario general del gobierno municipal justo en la alcaldía para leerles la cartilla . Son cada vez más frecuentes los testimonios y evidencias que confirman que al nivel municipal la lucha en contra del narcotráfico está perdida de antemano.

¿Por qué? Porque en la gran mayoría los jefes policiacos son impuestos por el jefe de plaza del narco y no por el alcalde electo por el pueblo; en muchos otros municipios el mismo alcalde es cómplice o se hace de la vista gorda con la actuación del cártel que trabaja en su territorio.

Este martes 28 de agosto se convocó en Guadalajara a una reunión entre el secretario de Seguridad estatal y los jefes policiacos de los 125 municipios de Jalisco. ¿Cuántos de esos jefes policiacos actúan con independencia y cuantos están al servicio de los cárteles de la droga? Da escalofrío pensar que una parte de los asistentes a esa reunión pasarán reporte de lo que ahí se discute al jefe de plaza para el que trabajan.

El verdadero Código Rojo en Jalisco y en el país no debe operar cuando aparezcan narcoblqoueos, el verdadero Código Rojo es que el Estado mexicano está infiltrado por el crimen organizado desde su base, hasta los mandos más altos. Ésta es una batalla perdida. Toca a la sociedad salir de este atolladero del que la clase gobernante no puede o no quiere salir.

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@rmartin1011